23 de mayo de 2016
23.05.2016

Luis Fernández-Vega: «No existe el síndrome del ordenador, simplemente el ojo se cansa»

23.05.2016 | 13:03
El doctor Fernández-Vega tras la entrevista.

Oftalmólogo. Catedrático de la Universidad de Oviedo y director del Instituto Universitario Fernández Vega, es a su vez jefe de servicio del Hospital Central de Asturias. Además, ocupa el cargo de presidente de honor de la Sociedad Española de Cirugía Ocular (Secoir) y fue presidente de la Sociedad Española de Oftalmología. «El noventa por ciento de la gente que pasa de los 45 años tiene vista cansada»

¿Cuáles son las afecciones más comunes entre los pacientes, en relación a la edad?

Lo más común es la catarata. Si todo el mundo viviese lo suficiente, todos desarrollarían una catarata. A partir de los 65 años es tremendamente frecuente sufrirlas, a los 70 aún más, y así sucesivamente. El glaucoma también es frecuente, afecta por encima de los 45 años a casi un 2% de la población, y va incrementando con los años. Las personas de más de 65 años padecen con frecuencia también una degeneración macular que produce una merma visual importante. En personas jóvenes es más común la miopía, hipermetropía y astigmatismo. De hecho, casi la mitad de la población necesita gafas. Superados los 45 años, casi el 90% de la población necesita gafas de cerca.

¿Ver bien es síntoma de tener un ojo sano?

Puede haber alteraciones que no empiezan produciendo merma de la visión, como el glaucoma. Con esta afección una persona puede ver perfectamente, pero ya se está deteriorando el campo visual. Una cosa es la visión de frente y otra la visión lateral. Esto solo lo diagnostica un profesional tomando la tensión ocular.

¿Es posible prevenir las afecciones más comunes, como la miopía o la catarata?

No hay forma de prevenirlo. La miopía tiene una base hereditaria y la forma de vida actual con la utilización de la visión de cerca, con ordenadores, móviles o tabletas hace que se desarrolle la miopía con más frecuencia. La catarata tampoco se puede detener. Es un proceso del envejecimiento.

¿Cómo ha evolucionado la forma de tratar esas afecciones?

La forma de tratar la catarata ha sufrido una evolución tremenda. Utilizamos el láser para realizar parte de la intervención. Aplicamos anestesia local, por lo que la recuperación del paciente es muy rápida. En el momento de la operación introducimos una lente que posibilita ver de lejos y de cerca. Por otro lado, la miopía se opera con láser hasta cinco o seis dioptrías, la hipermetropía hasta tres dioptrías, aproximadamente, y el astigmatismo hasta tres o cuatro. Por encima de esas dioptrías hay otras técnicas, como la utilización de las lentes fáquicas, que pueden corregir hasta 15 dioptrías. El láser, hasta hace poco, no se utilizaba en la cirugía de catarata. Ahora también se utiliza para el glaucoma.

¿De qué forma puede afectar a la vista no usar gafas de sol?

El uso de las gafas de sol es una manera de proteger los ojos de la radiación solar. También favorece, en zonas donde hay mucha exposición al sol, que la catarata se desarrolle más tarde, y ayuda a la degeneración macular. La gafa de sol ayuda en este sentido, aunque no se trata de un método tremendamente eficaz. Lo importante es comprar la que cumpla la normativa de la Comunidad Europea.

¿Cumplir años implica la aparición de la vista cansada?¿O se puede combatir?

Hoy en día se puede operar a partir de los 55 años, en líneas generales. Quitamos el cristalino del paciente, que ha dejado de funcionar, y lo sustituimos por uno artificial. El 90% de la gente que pasa de los 45 años tiene vista cansada. Hablamos del 90% porque hay gente con miopía, y esa afección les ayuda a ver de cerca cuando llegan a esa edad, pero no significa que no tengan vista cansada.

¿Existe el tan mencionado síndrome de ordenador?

Realmente no. La persona que está con un ordenador todo el tiempo parpadea menos y se le seca el ojo, tiene sensación de cansancio y tiene que ponerse lágrimas. No es que el ordenador sea nocivo para el ojo en sí. Simplemente, lo que ocurre es que el ojo se cansa.

También escuchamos constantemente el término «tensión ocular». ¿Qué es realmente?

En el ojo hay un equilibrio entre la producción de humor acuoso y la evacuación del mismo. Es como si llenamos un globo constantemente, pero el líquido nunca sale. Esto puede producir daños en el nervio óptico. Para ello hay tratamiento. Si no fuera suficiente, podríamos recurrir a la cirugía láser. Cuando sentimos que nos vibra el ojo no tiene nada que ver con la tensión ocular, sino con nervios. La tensión no produce sintomatología, lo que hace es reducir el campo visual y si no se trata puede llegar a la ceguera.

Solemos escuchar que la visión va a menos con los años. ¿Se puede recuperar?

Depende. Si es una catarata, se opera y se recupera. Si es por defecto de graduación, se cambia la gafa y se recupera. Todavía hay patologías, como una pérdida de visión por una degeneración macular, para las que hay tratamientos como inyecciones en el ojo que posibilitan mantener la visión, e incluso recuperar un poco. Pero hay casos en los que no se puede recuperar a día de hoy, que es cuando tenemos una alteración en el nervio óptico.

¿Cómo podemos evitar perderla?

Haciendo visitas periódicas al oftalmólogo, sobre todo por encima de los 45 años. A esa edad se debe acudir una vez al año. En personas jóvenes es importante para poner la gafa adecuada o detectar a tiempo un ojo vago.

¿Qué pasos se han dado para avanzar en el trasplante de córnea?

Estamos trabajando mucho en este campo. Hasta ahora se trasplantaba la córnea entera. Ahora, si vemos que el daño del cristal está en la parte de arriba, trasplantamos solo esa parte, y dejamos el resto. Si lo dañado es la parte de abajo, igual. Implantando menor cantidad de tejido hay menos posibilidades de rechazo. Así también, un donante puede servir para dos receptores.

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