Un réquiem nada tradicional

La Orquesta de Valencia y el Philharmonia Chorus ofrecen en el ADDA una de las grandes obras de Brahms

23.04.2016 | 01:29

Orquesta de Valencia-Philharmonia Chorus

Alicante, ADDA, 23 abril 2016 20 horas.

Genia Kühmeier, soprano. Roman Trekel, barítono. Yaron Traub, director

Johannes Brahms

(Hamburgo, 1833- Viena, 1897)

Un réquiem alemán (opus 45)

Ein deutsches Requiem, título original en alemán, o más exactamente Eine Art deutsches Requiem (Una especie de réquiem alemán) como el mismo autor designó esta magna obra, es una meditación sobre la vida y la muerte a partir de textos bíblicos. La obra fue estrenada de forma parcial en la catedral de San Pedro de Bremen el 10 de abril de 1868, día de Viernes Santo, y de forma completa en 1868 en la Gewandhaus de Leipzig, aunque los tres primeros movimientos se interpretaron el 1 de diciembre de 1867 en Viena, en un concierto en memoria de Schubert. Se trata de un híbrido entre la cantata y el oratorio que Brahms inició en 1861 pero que fue completada a partir de 1866, tras la muerte de la madre del compositor y al cumplirse una década del fallecimiento de su protector Robert Schumann. La sensibilidad de la obra la alejan del réquiem en sentido litúrgico, así como de la tradicional Misa de Difuntos, es decir, de una intencionalidad sacra, de ahí que algunos la calificaran como «el réquiem ateo», en expresión no muy feliz porque Johannes Brahms fue un agnóstico confeso. La composición se aleja de la tradición católica pero se sitúa en la órbita de las enseñanzas del protestantismo al seleccionar textos de la Biblia luterana. Aunque con importantes intervenciones solistas de soprano y barítono, es la masa coral la que da un fuerte sentido de unidad a la obra, donde los temas generan una trama musical con un predominante sentido de melancolía y consolación, más desde la meditación filósofica y poética que desde el pensamiento religioso. Brahms no busca una explicación a la trascendencia humana sino que propone el hecho artístico como vehículo para tratar a la muerte como una experiencia de vida, fundamentalmente personal, pero compartida y universal. El compositor dispone la composición, una de las más significativas de su producción, como una fuente de misericordia, compasión y optimismo. Esta obra, dividida en siete partes, está considerada uno de los símbolos artísticos con texto sacro más importante que ha dado la historia de la música, y uno de los más representativos del periodo romántico. El escritor Jorge Luis Borges, en su libro de cuentos El Aleph, tituló Deutsches Requiem a uno de los relatos como signo de admiración hacia Brahms y esta obra sinfónico-coral que hoy escucharemos.

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