Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) 

Maria Blasco: «La longevidad no tiene tope»

La bióloga alicantina ha publicado el libro Morir joven, a los 140 junto a la periodista Mónica Salomone. Afirma que "los niños que nazcan hoy van a vivir más de 100 años: a los 70 van a estar fenomenal"

26.04.2016 | 01:03

Las células pierden su capacidad de renovarse cuando los extremos de los cromosomas, los telómeros, se «desgastan». Evitar o reducir ese acortamiento equivale a alargar la vida de la célula. Y nuestros cuerpos no son más que muchas células. Junto con volar y convertir metales en oro, la eterna juventud es una de las aspiraciones más antiguas del hombre. En su último libro Morir joven, a los 140, co-escrtito con la periodista Mónica G. Salomone, la bióloga explica cómo la ciencia está cada vez más cerca de lograr que vivamos más y mejor.

El orden evolutivo dicta nacer, crecer, reproducirse y morir. Usted cree que entre las dos últimas fases puede y debe existir mucha más distancia.
Yo creo que cuando se estudia el envejecimiento desde el punto de vista evolutivo se ve que no hay un programa que nos diga que tenemos que envejecer. No hay genes que hagan que envejezcamos, genes terminator, como los llamamos nosotros. Al contrario; lo que hay son genes diseñados para mantenernos jóvenes y fuertes. Lo que ocurre es que una vez que se pasa la edad reproductiva, en nuestra especie estos mecanismos empiezan a decaer. Es algo que en ratones ocurre más rápido que en humanos, y en humanos más rápido que en ballenas. Lo que los científicos hemos intentado hacer estos últimos años es entender estos mecanismos, cómo mantener los telómeros con la idea de mantener el estado de salud del organismo durante más tiempo. Sabemos que el envejecimiento molecular es lo que ocurre en nuestras células que predispone a que no funcionen bien. Y esto lo podemos enlentecer. Creo que esto ha sido algo importante en los últimos 10 ó 15 años; saber que se puede conseguir retrasar el envejecimiento a nivel molecular y que la consecuencia es que se retrasan las enfermedades y se vive más tiempo. Se abre la puerta a pensar en las enfermedades de otra manera,verlas como consecuencias del envejecimiento de las moléculas, para buscar nuevos tratamientos.

¿El desgaste de los telómeros es la causa principal del envejecimiento, o una de ellas?
Es una de ellas, pero en un trabajo bastante influyente en el que hemos participado varios investigadores, lo definimos como una de las causas principales a nivel molecular, porque el acortamiento lleva a otras causas del envejecimiento. Pensamos que, aunque no es el único, es uno de los principales detonantes de otras causas que llevan a envejecer. Es uno de los mecanismos que más evidencia sólida tiene en genética y en biología molecular como desencadenante de varios procesos de envejecimiento.

Algunos médicos hablan de que el acortamiento de los telómeros es responsable del 30% de nuestro camino hacia la vejez.
Creo que esto no lo sabemos, ni estos médicos ni nadie. No se ha contestado científicamente. Sí sabemos que si retrasamos este acortamiento de los telómeros en ratones, pueden llegar a vivir un 40% más, o que si lo hacemos no de forma permanente sino sólo un poco y vemos después qué pasa, se alarga un 24%. Sí, seguramente un porcentaje significativo del envejecimiento se debe a los telómeros, pero no sabría decirte cuál.

¿Cuándo diría que empezamos a hacernos viejos?
Para mí no se trata de las arrugas de la cara, sino de algo que ocurre a nivel molecular. Puede empezar a ocurrir durante el mismo desarrollo embrionario. Sabemos ahora que mujeres que han tenido grados de estrés o algunas enfermedades en el embarazo pueden ya tener hijos que tienen telómeros mucho más cortos de lo normal, lo que puede aumentar su riesgo de padecer enfermedades. Podríamos decir que el envejecimiento molecular ocurre desde el mismo momento que aparece la vida, porque ya puede haber cosas que empiecen a funcionar mal y células con más daño del que debieran. Puede empezar muy pronto.

Interviniendo sobre los telómeros, ¿podremos retrasar etapas de la vida, como la esterilidad femenina o la andropausia?
Es una pregunta muy interesante, porque cuando se alarga la vida en organismos como el gusano o la mosca se ve que también aumenta la edad fértil, porque lo que se está haciendo es retrasar en todos los órganos y tejidos del organismo este decaimiento de la función de las células. Pero no tenemos datos, en ratones no lo hemos estudiado todavía y sería interesante hacerlo. La idea general es que las patologías degenerativas asociadas al proceso de envejecimiento, como pueda ser también la pérdida de la fertilidad, ocurren debido a esta vejez molecular. Si fueras capaz de modificar esto, podrías retrasar también eventos asociados.

Cabría pensar entonces también en detener el envejecimiento, o incluso en invertirlo...
Invertir con telomerasa se ha hecho. Es un trabajo del grupo de Ronald DePinho, quien fue colaborador nuestro, que se publicó en 2012. Cogía ratones envejecidos porque les faltaba telomerasa, se les volvía a poner y rejuvenecían. Con la edad, los ratones dejan de oler bien y la capacidad olfativa es una función muy importante para ellos. Y la conseguían recuperar. En ese caso concreto, se ha revertido. También se puede enlentecer. Un trabajo nuestro muestra que si ponemos telomerasa en los ratones las enfermedades aparecen más tarde y viven más.

Aseguran en su libro que vamos a llegar a los 70 años con la misma vitalidad que ya tenemos a los 40. ¿Cuándo ocurrirá, quién lo va vivir?
Lo que queremos decir con esto es que es muy importante entender el envejecimiento molecular causante de las enfermedades para prevenir que aparezcan de manera temprana y que, de alguna manera, nos mantengamos jóvenes y sanos más tiempo. Porque el aumento de la longevidad es algo que está ocurriendo en humanos desde el siglo pasado; la esperanza de vida eran 40 años y la de ahora, en este país, son ochenta y pico. Y sigue creciendo: cada década más o menos la esperanza de vida aumenta 3 ó 4 años. De hecho, los niños que nazcan hoy van a vivir mas de 100 años, lo cual querrá decir que a los 70 estarán fenomenal. Lo que estamos viendo es que esto no tiene tope: irá creciendo y creciendo. Y esto es gracias a los avances de la investigación que resultan en nuevos tratamientos, en nuevas maneras de curar y prevenir enfermedades, que es lo que está haciendo que aumente la esperanza de vida. A esto nos referimos.

La aplicación más extendida por el momento de estos descubrimientos son los Test de Análisis de Telómeros, con los que se detecta qué enfermedades podría desarrollar una persona. ¿Se incorporarán al sistema sanitario público o se quedará en la sanidad privada?
Esto es un marcador, no es un tratamiento. Los tratamientos tendrán que ver con enfermedades que se caracterizan por unos telómeros muy cortos. Son personas que nacen con síndromes teloméricos, mutaciones en telomerasa como la anemia aplásica o la fibrosis pulmonar. Se probará a tratarlas con la activación de la telomerasa, pero esto es algo que todavía no ha ocurrido y ni siquiera hay ensayos clínicos. Pero desde luego es otra de las posibles aplicaciones. Sí hay investigaciones que muestran que el acortamiento es un factor de riesgo, lo cual ha puesto el interés en utilizar la longitud de los telómeros como una manera de detectar las enfermedades para ver si hay algo en el organismo que no esté funcionado bien. Es algo que puede ayudar a detectar de forma precoz el riesgo de padecer alzhéimer, cáncer, infarto, etcétera y que está en fase de investigación en grupos clínicos. Yo como investigadora me limito a investigar, lo demás se lo puedes preguntar a las empresas.

Será la iniciativa privada quien desarrolle las aplicaciones del conocimiento que producen centros como el que dirige...
La investigación básica es algo fundamental, es donde están las ideas y donde se identifican las dianas terapéuticas para el tratamiento de posibles enfermedades. Pero la generación de las terapias concretas se hace por parte de la industria farmacéutica. Lo que veo importante es tener mecanismos para trasladar lo más rápidamente posible el descubrimiento básico que hacen los investigadores al desarrollo de una terapia. Ahí es muy importante todo el mundo de la transferencia de tecnología y el fomento de la innovación. En el CNIO, por ejemplo, tenemos un programa de desarrollo de las fases iniciales de fármacos: esto nos permite acelerar el paso entre el descubrimiento básico a que haya un producto que podamos transferir a las empresas farmacéuticas. También es frecuente que las empresas colaboren con nosotros.

¿Le preocupa que la medicina anti envejecimiento se convierta en un factor de desigualdad?
Espero que no ocurra. Aunque es verdad que hay una desigualdad clara y que la primera causa de muerte en algunos países no es el infarto ni el cáncer, sino enfermedades de tipo infeccioso como la malaria o el sida, creo que los descubrimientos y avances que se desarrollan en el primer mundo, por decirlo de alguna manera, sí que llegan a estos países más pronto que tarde. El sida es un ejemplo claro de cómo se desarrollan medicamentos que cronifican una enfermedad en los países desarrollados y que llegan después, no sin dificultad, a África o a otros países del tercer mundo donde la enfermedad es muy prevalente. Yo creo que es importante que la ciencia avance y que esos avances lleguen lo antes posible a todo el mundo, pero de entrada tienen que existir.

En su libro va más allá de la biología molecular y trata aspectos demográficos o sociológicos. ¿Qué retos tiene una sociedad cuyos miembros vivan 140 años?
Bueno, esto es algo que ya ha ocurrido, no es ninguna novedad. Como decía antes, la esperanza de vida a principios el siglo XX era de 40 años y ahora se piensa que es más de 100. Esto cambia la sociedad. Yo creo que lo que está consiguiendo es que lleguemos a vivir más tiempo y en buenas condiciones de salud. La idea es que entendiendo los mecanismos moleculares de por qué envejecemos, que son causa a su vez o una de las causas de determinadas enfermedades asociadas a la vejez como el cáncer, el infarto, el alzhéimer o el párkinson, seremos capaces de tratar todas esa enfermedades, seremos capaces de vivir más tiempo y más sanos. Lo que no es sostenible es una sociedad donde tenemos personas que viven muchos años, pero que no se sabe cómo tratar o curar enfermedades como estas que causan mucho sufrimiento.

También señala que la ciudad, el entorno en el que una persona vive es un factor ambiental que influye en el envejecimiento. ¿Es Alicante un buen lugar para vivir, en este sentido?
Hay cada vez más trabajos que prueban que los hábitos de vida, cosas como el ejercicio, la alimentación, tener menos estrés, etcétera puede llevar a que haya un menor envejecimiento celular y cómo otros, como fumar, pueden acelerarlo. Son cosas de sentido común. También hay un estudio muy importante, que no es de Alicante pero que habla de la dieta mediterránea que se hizo en este país y que tuvo un impacto mundial que demuestra que la dieta mediterránea previene de enfermedades como las cardiovasculares, prueba que la alimentación es importantísima en la salud. Para llegar sano a los 80 años parece que es más importante el ambiente que los genes y yo creo que esto es una buena noticia, que se pueden hacer muchas cosas a través de la buena alimentación, el ejercicio y la educación para que desde muy niños sepamos qué hábitos de vida son saludables. Creo que podemos hacer mucho para retrasar las enfermedades y tener buenos hábitos de vida.

Científicos del Instituto de Neurociencias de Alicante buscan la manera de acorralar al cáncer. ¿Están en contacto?
Sí, desde luego. Tengo mucha relación con investigadores de Neurociencias y conozco a mucha gente allí. Ángela Nieto estudia el cáncer, mi primera becaria es ahora jefa de un grupo... Es fantástico que Alicante tenga un Centro de Excelencia Severo Ochoa, que es como el gobierno distingue a los centros investigadores.

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