Ricardo Menéndez Salmón
Escritor 

«Abunda la ficción intrascendente»

Un gran libro toca «cuestiones importantes sin renunciar a la belleza y a la capacidad de turbar»

15.03.2016 | 01:10
«Abunda la ficción intrascendente»

El filósofo asturiano gana ambición en El Sistema (Seix Barral), una novela que conjuga lo simbólico con la ausencia de retórica para dibujar un mundo antiutópico preñado de referencias al hoy. El último premio Biblioteca Breve se siente cercano a Benet y Hortelano.

­­Un gran libro es una mala noticia para el poder. A esa categoría aspira la literatura de Ricardo Menéndez Salmón. A calar, a no pasar como un paisaje desde el tren, olvidado décimas de segundo después. La sitúan, con la de Rafael Chirbes, en el anaquel de la narrativa «fuerte», enemiga de la dictadura de la ligereza, aunque con unos planteamientos estéticos muy diferentes. Los del asturiano intentan alejarse lo más posible del realismo hispánico.

Habla del poshumanismo como una certeza irrebatible. ¿No es mucho decir?
No me refiero a la desaparición del ser humano. Lo que creo es que tenemos que replantearnos nuestra percepción como especie. Estoy convencido de que hay que reinventar nuestra propia percepción, una reconsideración de nuestro lugar en el ecosistema, porque una crisis profunda de los valores nos ha conducido al estado actual.

Un mundo en el que la seguridad no evita que el Sistema se desmorone. ¿Es una lección?
Es una de las grandes falacias de nuestro tiempo. Hay un secuestro de la libertad y los derechos en nombre de una supuesta seguridad. El Sistema pone el foco sobre varios tipos de secuestro: cómo la política ha caído en manos de la economía, cómo el ser humano ha caído en un discurso de tecnología y cómo los valores están aplastados por un supuesto orden.

Sí, dice que la alegría mengua mientras crece la hipertrofia tecnológica. ¿Es lo que augura?
El discurso del desarrollo científico, el del progreso, que nace a finales del XIX, no ha llevado aparejado el progreso en otros órdenes. ¡Cómo es posible que estas conquistas que deberían regarnos emancipación y una vida más cómoda no redunden en un mundo más equitativo e incluso más feliz!

¿Por qué siempre es más seductor el Antisistema que el Sistema, los Ajenos que los Propios?
Lo que la novela propone es que todo discurso ordenado a generar un sentido de la realidad conlleva un contradiscurso, que casi siempre está en la sombra. Estas dicotomías casi las necesitamos para situarnos en el mundo. La novela apunta que en función de qué lado del mundo caigas vas a tener una percepción de la realidad distinta.

Las novelas no están permitidas en el Sistema. ¿Es una premonición o un exceso de soberbia: tan influyentes las cree?
Soberbia, no, porque la ficción siempre ha sido un mecanismo de libertad y cuántas más novelas, mejor. Ojalá fueran buenas, porque hay un exceso de ficción en el mundo, en el sentido de que no hay criba, unos criterios que nos permitan discriminar lo apetecible de lo que solo obedece a una lógica del mercado. A esto apunta la desaparición de la novela, a que lo que abunda es una ficción instrascendente, ajena a la gran literatura que ha ocupado un lugar de privilegio en la construcción de la identidad de las sociedades.

Dice que la literatura actual está demasiado llena de realistas, que han dejado de soñar...
Realismo es la palabra más compleja en literatura, porque no existe una no realista. Pero la tradición española ha cultivado un realismo de muy bajo perfil, ligado a cierto costumbrismo y folclorismo que me interesa muy poco.

Afirma en la novela que la literatura en la isla del Narrador siempre ha sido una rama del folclore. Sirve para España, ¿no?
Sirve. Puede ser una paradoja, pero me siento más cercano a los escritores que podrían ser mis abuelos –pienso en los Benet, García Hortelano y Miguel Espinosa– que de quienes han cultivado la literatura en España en una época más cercana.

Se le suele relacionar con Rafael Chirbes, como exponentes de una narrativa fuerte frente a la dictadura de la ligereza.
Sí, pero la propuesta estética está alejada. Chirbes ha levantado la bandera del realismo con las mejores intenciones huyendo del costumbrismo y lo banal.

En su futuro desaparece la compasión. ¿Es el penúltimo rasgo de humanidad?
O casi el último. Si la compasión se destruye es difícil pensar en qué raices de lo humano quedan. Y no empleo términos cristianos, hablo de la mera empatía entre personas que comparten experiencias.

¿Europa es un rótulo lleno de prestigio pero poco más?
Está en un momento complejo, porque nos lo estamos buscando. El gran proyecto inclusivo, fundado sobre valores de acogida y desde el convencimiento en un mundo más equitativo, percibo que está en retroceso.

¿Qué es un gran libro?
No creo que un gran libro pueda renunciar a un contenido que se asome a cuestiones importantes. Tampoco puede renunciar a una forma que apunte a valores de belleza y a la capacidad de turbar.

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