Daniel Hernández Chambers vuelve a conquistar la literatura juvenil

El escritor afincado en Alicante se alza con el Premio Ala Delta de Edelvives con El secreto de Enola

27.01.2016 | 01:13
Daniel Hernández Chambers vuelve a conquistar la literatura juvenil

Fue en agosto de 2012, en una casa a 35 kilómetros del sur de Londres. Un británico encontró el esqueleto de una paloma mientras limpiaba la chimenea. Resultó ser una paloma mensajera de la II Guerra Mundial y aún llevaba atado a su pata un mensaje en clave que a día de hoy todavía no está claro que se haya podido descifrar. Esta historia atrapó a Daniel Hernández Chambers que empezó a dar vueltas a una trama a partir de ese hecho tan enigmático.

La imaginación voló y fruto de ese trabajo surgió El secreto de Enola, una novela con la que el escritor tinerfeño afincado en Alicante se alzó ayer con el XXVII Premio de Literatura Infantil Ala Delta, convocado por Edelvives y dotado con 12.100 euros.

La trama de esta narración, dirigida a lectores de más de 10 años, comienza con la historia de la chimenea y la paloma, pero el protagonista es Ralph, un chico al que llaman Calcetines, que recibe el encargo de una vecina de limpiarle la chimenea. Ahí encuentra el esqueleto de la paloma con el mensaje y para intentar resolverlo pide ayuda a su amiga Margaret. Entonces descubren que no hay un secreto sino dos.

«Toda la novela es ficción pero se me ocurrió a raíz de leer esta noticia, por eso transcurre en el sur de Inglaterra, así aprovechaba la circunstancia de que el ejército británico utilizó muchas palomas mensajeras en esa época para comunicarse con la Resistencia francesa», asegura este licenciado en Filología Inglesa que compagina sus tareas como traductor con su pasión por la literatura.

De hecho, no es éste el primer galardón que consigue. En 2012 se alzó con el Premio Everest de Literatura Juvenil por Un fragmento de noche en un frasco y ayer por unanimidad consiguió el Ala Delta. «Este premio te anima a seguir confiando en que has elegido el camino correcto, pese a las enrevesadas vueltas que da», destaca. «Estoy muy satisfecho con esta obra porque hay historias que requieren trabajarlas sin pausa, detenerse y volver atrás, recapacitar y sudar tinta, y otras que fluyen por sí solas y se despliegan ante ti. Esta es una de esas últimas».

El autor, que es la primera vez que se presentaba a este galardón de Edelvives, ha decantado su obra hacia el terreno de los lectores juveniles e infantiles, aunque de una forma inconsciente. Y es que considera que las etiquetas de literatura infantil, juvenil o de adultos son a veces muy difusas. «Yo no pienso en los lectores a los que me dirijo, pienso en la historia y luego es la editorial la que pone la edad de los lectores».

Como en este caso, el de El secreto de Enola, «lo que me tiene que gustar es la historia y luego me da igual quién lo vaya a leer porque las etiquetas no las veo claras; hay muchas obras catalogadas como literatura juvenil que las puede leer cualquier adulto, incluso algunas infantiles, pero igual en ese caso un poco menos».

Quizá, afirma, se debe a su forma de escribir, a su estilo y al uso del vocabulario. «Yo siempre escribo con un estilo sencillo, muy directo, no utilizo un vocabulario complejo, por eso lo puede leer cualquiera y puede que por eso se catalogue como juvenil... y esta historia en particular es apta para niños pero puede gustar mucho a los adultos».

Como «una hermosa descripción del amor, tanto del primero como del único; de lo que parece ser y al final no es, y viceversa», definió el jurado la novela ganadora. «Todo en ella es muy auténtico: sus personajes, llenos de vida y de contradicciones, sus conflictos, el ambiente, un protagonista conmovedor que, a pesar de los continuos reveses, nunca se resigna». Para añadir en su valoración que «es como una gran fotografía viva, y tiene la enorme capacidad de contar mucho con una gran economía de medios. Es, en definitiva, la vida bien contada».

El jurado, que concedió el premio a Hernández Chambers por unanimidad, estuvo presidido por Belén Martul, directora de Ediciones de Literatura del Grupo Editorial Luis Vives, e integrado por Carmen Blázquez (crítica literaria), Ana López Andrade (profesora), Marina Navarro (bibliotecaria), Elena Alonso Frayle (ganadora de la pasada edición) y Violante Krahe (editora), actuando como secretario Ignacio Chao.

Será en el mes de abril cuando Daniel Hernández Chambers recoja el Premio de Literatura Infantil Ala Delta y Mónica Rodríguez el Alandar de Literatura Juvenil. Mientras, el escritor alicantino acaba de terminar otra novela, «una historia de fantasía épica, al esilto de El señor de los anillos».

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