La verdadera historia de «La chica danesa»

La película aspirante a los Óscar narra la vida del pintor Einar Wegener, la primera persona en someterse a un cambio de sexo en 1930

17.01.2016 | 05:27
La verdadera historia de «La chica danesa»

Operación pionera. Cuando Greta pidió a su marido, Einar, que posara para ella en sustitución de su modelo habitual, algo cambiaría para siempre. El joven se habituó a vestir como una mujer y hasta se hacía pasar en público por una prima de sí mismo. Había nacido Lili Elbe.

Copenhague, 1925. «Greta y Einar son una pareja de jóvenes pintores. Ella es conocida, sobre todo, por sus delicados, sugestivos retratos de mujeres. Pero aquella tarde, la modelo no ha venido. Y Greta le pregunta a Einar si por una vez, para que ella pueda terminar la parte de abajo de un cuadro, él se pondría un par de medias de seda, se calzaría unos zapatos de tacón, acaso también un vestido que le permitiera acabar de pintar los pliegues de la falda. Einar acepta, y el instante en que la seda del vestido se desliza por su cuerpo supone una revelación, el momento de la sensación más verdadera, como cuando se sumerge en el mar en verano. Pero el océano de esta zambullida, que ya no tendrá vuelta atrás, es un mundo de sueños, el sueño por ser otro. Y así, acompañado por Greta –porque ambos habitan ese oscuro espacio secreto entre dos personas que constituye un matrimonio–, Einar recorrerá un arduo camino al final del cual se encuentra una mujer llamada Lili Elbe, que fue Einar, y que ahora es una chica danesa».

Vida llevada al cine y literatura
Escrito por David Ebershoff y publicado por Anagrama, La chica danesa es el libro que inspira la película homónima que protagoniza Eddie Redmayne. Libro y filme se inspiran, a su vez, en la vida del pintor danés Einar Wegener (1882), la primera persona en someterse a una operación de cambio de sexo.

La historia de Wegener es, quizás más complicada que el «hombre encerrado en un cuerpo de mujer». Era la de alguien que sentía dos personas en su interior, que luchaban por la supremacía de la una sobre la otra. Una, Einar, fue un pintor de paisajes danés, casado con una mujer fuerte cuyo talento sobrepasó al de su marido, una exitosa ilustradora que trabajó para importantes revistas como Vogue o La Vie Parisienne. La otra, Lili, era una mujer «impulsiva, frívola y superficial», llegó a escribir Lili en una notas para una autobiografía. En público, era una prima de Einar. Finalmente, en febrero de 1930 Lili ganó la batalla a Einar. Había nacido Lili Elbe. El mundo diría adiós a Einar Wegener.

En ese año, a Einar le hablaron de un doctor capaz ayudarle y que fue quien convirtió a Einar definitivamente en Lili. Sin embargo, en septiembre de 1931 Lili murió tras una cirugía que trató de trasplantarle un útero en su intención de quedarse embarazada. Un año antes de su muerte, Lili se divorció de Greta, dejó la pintura y se embarcó en una relación con un pintor francés. En 1918, el médico Magnus Hirschfeld, quien fundó la primera organización mundial por los derechos de los homosexuales inauguró en Berlín el Instituto para la Investigación Sexual y que alentó las expectativas de Einar. Los procedimientos por los que Einar se convirtió en Lili no se conocen con precisión, aunque se sabe que se sometió, al menos, a cinco cirugías en dos años. Se extirpó los genitales masculinos y le fueron trasplantados los ovarios de una mujer joven, así como el útero, intervención tras la que moriría.

Tras sus primeras operaciones, Lili sabía que su círculo de amistades podría no entender su situación. De hecho, muchos de sus amigos rechazaron volver a tener contacto con él, convencidos de que había matado a Einar. Pero Lili estaba cada vez más cerca de ser una nueva persona. El rey de Dinamarca anuló su matrimonio en octubre de 1930, y Lili consiguió obtener legalmente un pasaporte con el nombre de Lili Elbe, que eligió su apellido en alusión al río Elba, que pasa por Dresde, localidad de su «nacimiento» como Lili.

Tras el trasplante de útero, Lili sabía que el fin estaba cerca. «Ahora sé que la muerte está cerca», escribió a su hermana. «Anoche soñé con mamá. Me cogió en sus brazos y me llamó Lili». El 13 de septiembre de 1931 Lili murió. En otra de sus misivas Elbe aseguraba a un amigo que sabía que la muerte se aproximaba, pero en sus líneas se respiraba cierta satisfacción e, incluso, alegría. «Soy Lili, vital y he probado que he tenido el derecho a vivir durante 14 meses. Puede que 14 meses no sea mucho tiempo, pero a mí me han parecido una vida entera y feliz».

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