Espectáculo alicantino en la Tate

El ilicitano David Espinosa participa con Mi gran obra en el Festival Internacional de Mimo de Londres

19.01.2016 | 01:05
Espectáculo alicantino en la Tate

Un pequeño tablero con hasta 300 muñecos de miniatura y un espectáculo fotográfico con imágenes históricas y cotidianas de Barcelona son el punto inicial de los proyectos que presentan el artista alicantino David Espinosa y el catalán Xavier Bobés en el Festival Internacional de Mimo de Londres.

Hasta el 6 de febrero, la ciudad del Big Ben congrega las 18 mejores propuestas artísticas de todo el mundo ya sean números circenses, títeres y animación, máscaras, comedia y teatro visual.

Entre ellas se encuentran este año dos piezas españolas arriesgadas e innovadoras: Mi gran obra, de David Espinosa y Cosas que se olvidan fácilmente, de Xavier Bobés, que comparten cartel con artistas de Australia, Bélgica, Nueva Zelanda y Suecia, entre otros.

Ambas producciones teatrales, que van dirigidas a un grupo reducido de espectadores, embarcan al público en un viaje intimista y cálido en el que priman el movimiento, las luces tenues y un silencio que solo se rompe con música, algún sonido o comentarios del autor.

Hasta el domingo, el artista nacido en Elche David Espinosa abre en el prestigioso museo Tate Modern su maleta plagada de 300 figuras en miniatura, entre las que hay sevillanas, toreros, caganers y corredores de San Fermín, para dibujar en la mente del público un «retrato social del mundo en el que vivimos».

Gracias a unos binoculares, las veinte personas que se sientan frente a Espinosa verán al artista erigirse en un Dios todopoderoso que maneja a su antojo las diminutas figuras en un tablero de 15 x 20 centímetros para crear escenas como una boda que termina cubierta por una montaña de arroz o una lata de Coca-Cola que aplasta una exótica isla de vacaciones.

Espinosa confesó que su objetivo era darle un punto «naíf, adulto y de mala leche» a su dramaturgia y alterar el significado de un objeto infantil como sus miniaturas de dos centímetros para representar la banalidad del sexo o «el peso de la muerte, la religión y la violencia» en la sociedad actual.

A diferencia de las propuestas culturales tradicionales, que a Espinosa no le interesan ya que se quedan «en mucho ruido y pocas nueces» y esconden grandes inversiones económicas, en su trabajo «el público es el 50 % de la pieza» dado que le exige un «esfuerzo físico y mental para entender el mensaje».

«Yo creo que he acabado haciendo mi gran obra y de una manera más coherente y cercana a lo que yo creo que debe ser el arte porque, esa emoción al final de la actuación que buscan las grandes producciones, se puede conseguir con tan solo mil euros de presupuesto», subrayó el artista.

Desde que empezó a formar las filas del ejército de miniatura en 2012, alrededor de unos 4.000 privilegiados han disfrutado de las alegóricas escenas de Espinosa, quien lamentó que «para que te valoren y reconozcan en casa» haya «siempre que trabajar fuera».

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