05 de enero de 2016
05.01.2016

La Mahler, "un milagro" de democracia artística

Esta orquesta sin director, ni subvención ni sede y que lo vota todo, inicia su tour este jueves a Alicante

05.01.2016 | 14:03

La Mahler Chamber Orchestra no tiene director, ni subvención ni sede y lo vota absolutamente todo. Es "un milagro" y "una maravilla emocional", asegura la viola Anna Puig, una de los cuatro músicos españoles de una agrupación con 20 nacionalidades que goza de un crédito "inigualable" en el mundo.

La Mahler, cuyos 45 componentes solo se juntan para hacer giras y trabajar con directores y solistas de gran prestigio, comienza el jueves un tour por España que le llevará, por ese orden, a Alicante, Valencia (el 9), Barcelona (el 11), Oviedo (el 13) y Bilbao (el 15).

La orquesta, fundada en 1997 por Claudio Abbado (1933-2014) para integrar a quienes ya habían cumplido la edad máxima para estar en la Joven Orquesta Gustav Mahler, estará dirigida en esta ocasión por la "fenomenal" directora y pianista Mitsuko Uchida.

"Trabajamos hace un par de años con ella, precisamente en España. Fue una primera toma de contacto y funcionó de maravilla y decidimos tocar de nuevo con ella porque los promotores quedaron encantados", revela Puig (Anglasona, Lleida) en una entrevista con EFE.

El programa estará dedicado a Mozart, con sus conciertos para piano números 19 y 20, con la que propia Uchido de solista, y el "divertimento" en Si bemol.

"Es nuestra nueva gran colaboración y con ella iremos por toda Europa. Luego, en febrero, iremos a Italia dirigidos por Daniele Gatti, y a Alemania, con Daniel Harding", detalla sobre su futuro más próximo, que en marzo les traerá de nuevo a España, en esta ocasión a Barcelona y Madrid, dirigidos por George Benjamin.

Puig lleva diez años en la Mahler y en ese tiempo ha vivido "la última época de Abbado y completa la de Daniel Harding", que fue nombrado director musical en 2003, titular principal en 2008 y desde 2011 lo es a título honorífico.

"Todo eso ha sido un cambio muy significativo. Tenemos con Harding (Oxford, 1975) una relación muy estrecha, como siempre, pero se nota que no es titular en que él no interviene en las decisiones. La orquesta ha decidido no tener titular pero seguramente nos lo volveremos a plantear", aclara.

Esa es solo una de las cosas que votaron en asamblea porque ejercen la democracia, "una silla, un voto", absolutamente en todo lo que afecta a la formación.

La orquesta dispone de un comité, formado por cinco personas, que decide sobre temas administrativos, organizativos, académicos o de fines sociales y lo que "criba" lo pasa a la asamblea, que a veces "se ha bloqueado por cuestiones absurdas, pero -argumenta- no hay un sistema perfecto".

Conlleva "mucho tiempo y mucha paciencia", porque cuando están en gira hay entre dos y tres asambleas por semana, en las que participan todos, incluidos los otros españoles: Julia Gallego (flauta), Ander Perrino (contrabajo) y José Vicente (trompa).

"La Mahler es un milagro. No tiene órganos por encima que decidan, no representa a una ciudad, un país o un auditorio, no tiene subvención y no solo funciona sino que es una de las más prestigiosas del mundo. Es una maravilla a nivel emocional y social", presume.

A su lado un partido como la CUP podría aprender "aún más" de democracia interna, admite entre risas la música, que dentro de otros diez años se ve en la Mahler aún, porque, explica, es "mucho más" que su trabajo.

"Viajan mucho dando conciertos de la máxima calidad y puedo vivir donde quiera. La Mahler es una isla, un país, mi casa, mi familia y mis amigos", declara.

Sus miembros tienen, como la propia Puig, 35 años de media y exhiben todos, asegura, "un alarde de generosidad, de ceder cuando hay que hacerlo, como parte de lo que es la democracia real".

"Tenemos una relación de confianza, nacida de viajar juntos, y es normal que haya gente a la que le cueste más ceder, pero hay que saber renunciar a cosas. Hay que probar este sistema porque funciona, aunque a veces no sea fácil manejarlo", se ríe de nuevo.

Es una orquesta muy viva, "nota los cambios sociales, emocionales y artísticos muy rápido. La entrada de un nuevo miembro implica un reajuste, como también lo es tener director o no, hacer la gira en un país o en otro. Todo eso curte a la orquesta y la moldea de una forma mucho más impactante de lo que uno cree", concluye.

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