01 de diciembre de 2015
01.12.2015
Aprendamos a vivir mejor

En el Día del Sida

01.12.2015 | 01:02
Una activista de una ONG enciende velas por el Día Mundial del Sida en Agartala, India.

El sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es una enfermedad que alteró y alertó al sistema sanitario en su «aparición»

Cómo se conoció la enfermedad en el mundo? Supimos de ella cuando el colectivo de varones homosexuales que vivían en el oeste de Estados Unidos, en California en los años sesenta, empezó a padecer infecciones causadas por distintos gérmenes, en general poco agresivos, que no solían afectar a las personas con un sistema inmunitario, de defensa, adecuado.

¿Por qué pasaba esto? Pocos años después se supo que la causa era un virus, virus que dañaba al sistema inmunitario.Nuestro cuerpo tiene unas células, los linfocitos, que se encargan de reconocer lo que somos, a nosotros mismos. Es el sistema inmunitario o inmunológico. Si algo se nos altera intentan destruirlo, por ejemplo, si nos trasplantan un órgano ajeno, nos ponen sangre no idéntica (del mismo grupo), o si otros seres nos invaden, por ejemplo, bacterias o virus; los linfocitos van a por ellos, nos defienden. El virus que alteraba las defensas de esos varones homosexuales inicialmente y a los que se fueron añadiendo los hemofílicos, consumidores de drogas por vía venosa, o las parejas sexuales de todos ellos? y que favorecía que gérmenes, en principio poco agresivos, les causaran enfermedades graves como neumonías, cánceres, candidiasis generalizadas, etc., se identificó pocos años después como el virus de la Inmunodeficencia Humana, el VIH.

¿Cómo se transmitía? El hecho que se detectara inicialmente en el colectivo de hombres con relaciones sexuales con otros hombres (HSH) se explicó porque el virus pasaba de un humano a otro, a través de los fluidos sexuales como el líquido seminal y/o flujo vaginal en contacto con mucosas en el entorno de relaciones sexuales sin protección. También se transmitía por la sangre, por ejemplo, al compartir las agujas o jeringuillas en consumidores de drogas, y en los primeros tiempos a través de transfusiones de sangre que se desconocía que estaba infectada. Y finalmente también a través de la placenta, de la madre infectada  a su hijo y también, aunque menos frecuente, al amamantarle.

¿Y de dónde procedía el virus VIH? Se cree que surgió por un cambio, una mutación, de un virus que afectaba a los monos, y que de ellos pasó a los humanos. Pasó de afectar una especie animal a otra, diseminándose luego por las vías que hemos comentado, sexual, sanguínea y maternofetal.

¿Qué avances ha habido en la enfermedad? Muchos y rápidos. Hoy la conocemos mucho mejor; de tener un pronóstico prácticamente mortal en sus inicios a considerarla actualmente como una enfermedad crónica. Disponemos de medicamentos eficaces que tomados adecuadamente controlan la infección, no la curan, pero ofrecen una vida equiparable en calidad y tiempo a las personas sin esta infección. Igualmente la medicación administrada a una embarazada permitirá que su hijo nazca en la mayoría de las ocasiones libre de la infección.  

¿Cómo evitarla? De momento no tenemos vacunas que la eviten pero al saber cómo se transmite, podemos evitarla. ¿Cómo? Usando siempre preservativo en las relaciones sexuales con parejas esporádicas y/o fijas hasta que se conozca su estado frente al VIH, no compartiendo material que pueda estar contaminado con sangre o derivados, toda la sangre para las transfusiones está controlada y usar tratamiento antirretroviral para las gestantes infectadas.

La importancia de las pruebas. Hay personas que desconocen su estado serológico frente al VIH porque piensan que no han estado expuestos a riesgo y no se han hecho nunca las pruebas. Por ello es muy importante situarse en el riesgo y no en los síntomas, pensar en los riesgos y hacerse las pruebas. Las hay sencillas, que permiten saber si alguien tiene el virus, y muchos sitios donde hacérselas. Conviene recordar que lo peor del VIH es no saberlo, porque si no se conoce la infección no se puede ofrecer el tratamiento que va a controlar al virus para que no afecte al sistema inmunitario, y además podemos contagiarlo a otros.

Signos iniciales de la infección. Es difícil predecir cuándo una persona que ha tenido algún riesgo sexual o sanguíneo se ha infectado. En algunas ocasiones, pocas, entre las dos o tres primeras semanas aparece un cuadro que recuerda a la gripe: fiebre, dolores en articulaciones, músculos, de cabeza. También puede recordar a la mononucleosis infecciosa, otra enfermedad viral, pero causada por otro virus llamado de Ebstein Barr. Pueden crecer los ganglios, inflamarse las anginas o amígdalas... Si  tras una situación de riesgo al individuo le aparecen estos síntomas debe acudir al sistema sanitario para valorar su exposición al VIH y realizarse las pruebas que lo detecten. Pero no olvidemos que la mayoría de las ocasiones NO van a presentarse estos síntomas, por ello insistimos en posicionarse en el riesgo y no en los síntomas. Si has tenido relaciones sexuales con riesgo hazte las pruebas.

¿Qué pasa tras la exposición? Si ha habido infección, el virus se reproducirá en la sangre del individuo que se ha infectado y se distribuirá por su cuerpo. No solo podemos detectarlo, sino que sabemos a qué células ataca y la velocidad con que se multiplica con la medición de un tipo de linfocitos, los CD4 y la carga viral respectivamente. Los linfocitos CD4 son los encargados de fabricar anticuerpos para combatir a los posibles agresores que podemos tener, la disminución de los mismos que produce la infección hace a los seropositivos al VIH susceptibles de infecciones por germenes oportunistas.

¿Y cómo y cuándo se expresa la enfermedad, el sida? Afortunadamente cada vez con menos frecuencia vemos enfermedades oportunistas, favorecidas por un sistema inmunitario deficitario, tiempo atrás quedan Neumonías, tumores como el Sarcoma de Kaposi, linfomas, candidiasis generalizadas? fruto de que disponemos de un tratamiento antirretroviral efectivo, sobre todo en fases tempranas de la infección, pero para ello, y ya lo hemos dicho en varias ocasiones, hay que pensar en el riesgo y hacerse las pruebas.

Con todo ello, no podemos olvidar que nuestra realidad no es la del mundo. En 2014, según ONUSIDA, había en el mundo 6,9 millones de personas que vivían con el VIH y ocurrieron 2 millones de nuevas infecciones. En España en 2013 se notificaron 3.278 nuevos diagnósticos.

Cambios sociales: El 1 de diciembre es un día para hablar también de la visibilidad social del VIH, en general existe ahora una mayor tolerancia, fruto de la mejor información que posee la sociedad y de los avances en el tratamiento. Atrás queda en el recuerdo la película Philadelphia que abordaba este tema, en la que era patente la estigmatización y el rechazo a los afectos. Hoy, en general, la sociedad mejor informada vive el tema con más normalidad.

Por todo ello, es importante minimizar nuestros riesgos frente a esta infección, es importante que nuestra actividad sexual sea placentera y con el menor riesgo para no sólo la infección por el VIH sino para todas las infecciones de transmisión sexual (ITS). Recuerda que el uso sistemático del preservativo es tu mejor aliado y también que no siempre que hay contacto hay contagio, así que no dudes en acudir a algún servicio sanitario si has tenido alguna relación sexual o sanguínea con riesgo.

En la Comunidad Valenciana existen desde 1987, unos centros donde hacerte las pruebas de VIH y otras ITS de forma confidencial, rápida y gratuita.

Si tienes alguna duda, llama al 900 70 20 20, acude a esos centros o manda un e-mail al upsits_alicante@gva.es. En Alicante están en Plaza de España 6 (junto a Plaza de Toros).

(*) Firma también este artículo la doctora Josefina Belda Ibáñez, jefa de sección del CIPS de Alicante.

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