27 de noviembre de 2015
27.11.2015
Juan Luis Arsuaga
Científico 

«La única especie fanática que existe es la nuestra»

Es doctor en Ciencias Biológicas por la Complutense, catedrático de Paleontología y director científico del Museo de la Evolución Humana

27.11.2015 | 04:38
«La única especie fanática que existe es la nuestra»

Sus trabajos en la sierra de Atapuerca han resultado claves mundiales para el estudio de la evolución de la especie humana.

¿La salida de África de los homínidos hace dos millones de años fue nuestro primer viaje?
Sin duda. Pero no fue un viaje. La gente habla de viajes, pero el concepto de viaje es otro. La especie se fue extendiendo. El viaje es algo mucho más moderno. Aquí hablamos de algo biológico. Las especies que tienen éxito se van extendiendo y buscan ampliar su área. Nada más.

¿Cuándo empezamos a viajar entonces por placer?
A ver, el ser humano no hace nada por placer. Si algo te da placer es porque hay una pulsión biológica detrás. Por ejemplo, el sexo, que es algo que se asocia con placer. ¿Acaso necesitas leer a Kant en alemán para llegar a la conclusión de que tienes que practicar el sexo? Siento decepcionar a algunos, pero el sexo es algo puramente biológico. Lo mismo pasa con la comida. Eso quiere decir que todo es biológico. Si viajamos, es porque lo necesitamos.

Uno abre el periódico y las páginas informan sobre muerte, ejecuciones y terrorismo. ¿Entiende a esas personas que van al zoo y se plantan delante de la jaula de los monos porque sus antepasados les parecen más racionales y humanos?
Hombre, también hay amor, pero sale menos. Es normal porque el fanatismo es una cosa muy humana. Los animales no son fanáticos. La única especie fanática que existe es la nuestra.

¿La disformidad del mundo, en su faceta más despreciable, se da porque el ser humano distingue entre los que pertenecen a su grupo y los que no? Europeos, asiáticos, árabes...
Cada grupo tiene su territorio y esto es algo muy viejo. Tan viejo como la humanidad. Todas las especies son territoriales y cada especie explota su dominio y vive de él. Entonces, como la subsistencia depende de los recursos, obviamente, eso produce tensión entre los grupos humanos. De ahí surgen las fronteras que hay que atravesar. Una de las cosas buenas que tiene el viaje, es que tienes que pedir permiso para ir a casa de otro.

¿La hospitalidad es algo que se aprende, o responde a patrones culturales?
Los seres humanos son muy hospitalarios. Tú pides permiso y la gente te invita a su casa. No tiene nada que ver con la cultura.

Pero vemos como la llegada de refugiados levanta temor y psicosis entre algunos.
Porque no es fácil. Mucha gente al mismo tiempo, obviamente, crea problemas. Hay circunstancias más favorables, otras menos. Las relaciones interraciales no son sencillas. No es tanto el temor al extranjero, como la preocupación que surge. Es un problema que tenemos que resolver entre todos.

Saturación y digestión rápida de información. ¿El hombre moderno corre el riesgo de la indiferencia ante el terrorismo?
El hombre moderno no es indiferente al terrorismo. Por eso existe. Porque el terrorismo provoca reacciones fuertes. El terrorismo existe porque suscita en las personas una reacción. El ser humano no es indiferente. Simplemente se siente más pegado a alguien con quien percibe cercanía.

El terrorismo nos provoca miedo. ¿Hasta qué punto el miedo influye en nuestro comportamiento?
El miedo es muy sano. Nos matamos entre nosotros, pero por miedo no lo hacemos continuamente. Estoy a favor del miedo.

En la Península Ibérica convivieron homo sapiens y neandertales. Parece que no aprendimos nada sobre la convivencia. Cataluña es el último ejemplo del chauvinismo identitario.
En Cataluña convive gente de todas partes. No soy capaz de contestar al problema de Cataluña en una frase. No soy político. Supongo que en Málaga también hay problemas identitarios. Las identidades existen como hecho natural y universal. Se trata de ver cómo se convive con ellas. No existe el mundo sin problemas. La vida es eso, resolver problemas.

¿Tenemos fecha de caducidad?
Como especie, no lo sé. Depende de nosotros. Somos relativamente jóvenes. Sólo tenemos 200.000 años. Aún quedan tranquilamente otros 200.000 más. Ojo, como especie biológica. También somos una especie cultural y tecnológica, y eso es algo nuevo. Eso ya hace que entremos en una dimensión distinta de la que no existen precedentes.

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