19 de noviembre de 2015
19.11.2015

En el día de la EPOC

20.11.2015 | 00:59
En el día de la EPOC

Dos formas de decir lo mismo. Ya sabe que todas las profesiones tienen y usan su propio lenguaje o jerga: los médicos usan muchas palabras de origen griego o latín, que a veces nos resultan difíciles de entender, otras veces proceden del inglés, y otras las construyen con las iniciales de palabras que tratan de aclarar que en consiste esa enfermedad. Hoy nos ocupamos de dos de ellas que significan lo mismo: EPOC, iniciales referidas  a enfermedad pulmonar obstructiva crónica, ú OCFA, obstrucción crónica del flujo aéreo. Significan lo mismo: ese enfermo tiene algo en su vía aérea, en sus bronquios, que le obstruye la entrada y salida del aire, y además que evoluciona lentamente en el tiempo, que es crónica.

¿En el fondo, cómo les daña esa situación? Ya sabe que para vivir y funcionar bien  todas las células de nuestro cuerpo necesitan energía, que se la proporcionan los alimentos. Estos pueden ser proteínas, grasas o azúcares (hidratos de carbono). Debemos comerlos, luego los masticamos con nuestros jugos, sea la saliva, los del estómago, la bilis o el páncreas, los hacen pequeños, sencillos, y en el intestino serán absorbidos. Luego pasarán a la parte líquida de la sangre, al plasma y gracias a los latidos del corazón se distribuirán por todo el cuerpo, a las distintas células que componen todos nuestros órganos (pulmón, riñones, cerebro y músculos). Una vez que llegan a las células, entran en ellas y allí deben «quemarse», producir energía para que estas funcionen y vivan. Eso lo pueden hacer porque la misma sangre que lleva los nutrientes les lleva oxígeno pero, en este caso, ese transporte lo hacen las células rojas o hematíes. Es posible que lo haga porque tienen una sustancia, que les da color rojo, y que es una magnífica portadora del oxígeno que la sangre cogió en los pulmones y llevó a las células por las arterias. Al entregarlo esas células lo gastan, y por la sangre, a través de las venas, debe volver al pulmón para recargarse de oxígeno. Así, los pulmones son dos órganos imprescindibles para la vida. 

¿Qué me sucede si tengo EPOC? Que la vía aérea, fundamentalmente los bronquios, están dañados, su luz disminuye y el aire que debe entrar, cuando lo meto en el pulmón, al inspirar y sobre todo salir, al espirar, lo hace con dificultad. La renovación del aire que meto en la parte final de los bronquios, en los alveolos, y que es el lugar donde la sangre se recarga de oxígeno, está dificultada. Si no tengo oxígeno mis células no pueden usar los nutrientes, quedan sin energía y se dañan. Algunas son muy sensibles, por ejemplo, las del cerebro. Si no tengo oxígeno, en segundos pierdo el conocimiento, y si eso dura me muero. Ello puede suceder si mi vía aérea se cierra, por ejemplo, si me ahorcan o me asfixian, o si mis pulmones se llenan de un vómito. A los asmáticos les sucede que por una respuesta excesiva a algún polucionante (exposición a pólenes, por ejemplo) se les cierran los bronquios. Pero aquí hablamos de obstrucción crónica. Las más de las veces tienen una bronquitis crónica. Es decir, tienen dañados sus bronquios, están inflamados, de forma que su pared se engrosa, y también crecen las células productoras de moco localizadas en su pared. Esos tubos están estrechados y parcialmente obstruidos.

¿Cuál suele ser su causa? El cuadro, la enfermedad, es muy frecuente en los fumadores, que al inhalar el humo del tabaco incorporan a su cuerpo muchas sustancias tóxicas, lo hacen «calentitas», lo que les daña aún más. Tienen, además de sufrir  bronquitis crónica, que es la primera causa del EPOC, tienen  mucho más riesgo de padecer otras enfermedades, sobre todo de dañar sus arterias, acelerar la arteriosclerosis, o tener cáncer. Algo semejante le suceden a los que viven o trabajan en ambientes contaminados con polucionantes o polvos. 

Otras veces el aire que tiene dificultad para entrar tiene aún más dificultad para salir, se queda atrapado y acaba rompiendo el final de la vía aérea, tienen zonas grandes que no sirven para los intercambios y que la sangre coja el oxígeno, tienen enfisema pulmonar, es como si sus pulmones se insuflaran de aire.

¿Cuál es la historia natural de la EPOC? Muchos enfermos son o han sido fumadores o viven en contacto con polucionantes. Tiempo después sufren  bronquitis: tos y expectoración abundante; al levantarse suelen hacer la limpieza matutina de los bronquios, en ocasiones se infectan, tienen pulmonías. Más adelante sufren la sensación de falta de aire (disnea), inicialmente al esforzarse, con el ejercicio, o subir cuestas. Luego, ya en reposo, incluso estando sentados. Tiempo después, y debido a que los pulmones dañados lesionan el hemicorazón derecho, y con su fallo retienen líquidos, les aparece edema en los tobillos. Si el cuadro resultó de la bronquitis crónica, el enfermo, con frecuencia obeso, tiene morados sus labios, porque en ellos la sangre mal oxigenada les da un color violeta. El médico les llama BB, azulón hinchado. Si la EPOC procede de un enfisema, el sujeto suele ser delgado, pálido, con las mejillas sonrosadas, es el PP, pink puffer o soplador rosado. Entonces predomina la fatiga, y menos los esputos. Ahora se ha clasificado mejor la EPOC, en los llamados fenotipos, que caracterizan estos enfermos además por distintos aspectos, como su facilidad para exacerbarse o descompensarse, o cuando están a caballo entre la EPOC y el asma.

¿Podemos tratar la EPOC ? Hoy en día disponemos de medicación muy nueva, buena y potente. Es la medicación broncodilatadora y antiinflamatoria que se administra en forma de aerosoles (inhaladores) y nos ayudan a aliviar la fatiga, mejoran la función de los pulmones y evitan las descompensaciones. 

¿Podemos evitar la EPOC? Nos ayuda no fumar. El beneficio de dejar el tabaco siempre se produce, independiente del tiempo que lleve fumando. No diga que no le importa morir antes por fumar., que prefiere arriesgarse y seguir haciéndolo. A lo mejor su vida no se acorta, con suerte los médicos le curarán su cáncer si lo tiene, pero no evitarán que usted viva ahogándose en cada momento, necesitando llevar botellas de oxígeno para caminar. También debe evitar los ambientes polucionados, ponerse las vacunas para evitar agentes dañinos al pulmón, o tratarse pronto y bien las posibles infecciones en él. Es muy importante además practicar el ejercicio físico y tener hábitos de alimentación saludables. Con sólo caminar treinta minutos al día puede evitar muchos problemas si padece EPOC y evitar las descompensaciones, además de estar más preparado para afrontarlas. La decisión es suya, le aconsejamos que sea listo en su elección. 

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