17 de octubre de 2015
17.10.2015
Alicia Giménez Bartlett
Escritora, ganadora del Premio Planeta 2015 

«Explicar la actual crisis no podía hacerlo con el género negro»

La autora de las populares novelas cuya protagonista es Petra Delicado ha triunfado en el Premio Planeta con Hombres desnudos, un libro sobre prostitución masculina

17.10.2015 | 01:46
La escritora, ayer en Barcelona.

Habla con una cadencia lenta y medida, por eso en su parlamento cabe la reflexión, la denuncia, pero también el humor, igual de pensado y calibrado. Alicia Giménez Bartlett (Albacete, 1951) ya tiene su Premio Planeta por Hombres desnudos, una novela con la que hace un paréntesis del género negro en el que reina su inspectora Petra Delicado y afronta una obra más social.

La escritora Alicia Giménez Bartlett, que en la noche del jueves ganó la 64 edición del Premio Planeta con su obra Hombres desnudos, considera que «para explicar la actual crisis no podía hacerlo a través de una novela negra», un género en el que destaca entre las damas europeas con su inspectora Petra Delicado.

La novela premiada, que será publicada por Planeta el próximo 3 de noviembre, se centra en Javier, un profesor de literatura de un colegio de monjas que se encuentra repentinamente en el paro, e Irene, una empresaria recién abandonada por su marido, que se ven obligados a cambiar drásticamente para sobrevivir a la dramática situación en la que se ven inmersos. Su encuentro, en el entorno de la prostitución masculina, se convertirá en una auténtica fatalidad para ambos.

Giménez Bartlett explicó que decidió escribir una novela de corte social porque «la novela negra tiene unas reglas muy rígidas y en una historia como ésta no me servía, tenía que ser algo más psicológico». La génesis de la historia narrada, ese encuentro entre un profesor de clase media venido a menos y una empresaria triunfal, piensa la autora que es creíble, porque «en las crisis económicas y sociales, como la que estamos viviendo, se mezcla la gente, del mismo modo que se dice que a veces la política hace extraños compañeros de cama».

Relata Giménez Bartlett que se trata de «una novela que no está escrita de un modo tan tradicional, pues hay muchos elementos distorsionantes» y pone como ejemplo «ese recurso tan naif del teatro de Lope de Vega o Shakespeare en el que un personaje, de repente, se gira y habla al público».

La escritora manchega ha intentado adaptar esa técnica tan antigua, con personajes que hablan a la cara al lector. «Mi novela no tiene nada de autobiográfica, quizá sí tiene una cierta investigación de cosas que están sucediendo en la sociedad hoy en día cerca de nosotros, con jóvenes que pierden su trabajo y se ven empujados a bailar desnudos en clubes nocturnos».

Cree Giménez Bartlett que sería reduccionista decir que Hombres desnudos es una novela sobre la prostitución masculina y revela que en esta ocasión no hay un narrador, sino que «habla cada personaje y cada uno de ellos se interna también en sus propios pensamientos», de modo que en los diálogos hay veces que el personaje dice una cosa, y el lector conoce al mismo tiempo lo que está pensando. También ha exigido a la autora una investigación de campo, que ha incluido visitas a fiestas de striptease, «con consentimiento» de los convocantes para dar verosimilitud a lo narrado.

Aunque la novela empezó ambientada en Barcelona, finalmente eliminó cualquier referencia geográfica para construir «una historia que podría suceder en cualquier ciudad española o europea, aunque el lenguaje sea en momentos muy cheli, lo que será una dificultad añadida para los traductores de la novela en el extranjero».

El tema de fondo de Hombres desnudos es «el cambio social no sólo de la crisis, sino de los roles respectivos de hombres y mujeres». Frente a esos hombres en paro, Alicia Giménez Bartlett sostiene que «hay una clase emergente de mujeres que han superado un montón de prejuicios, de lugares comunes que constituían la base de una mujer, y que quieren triunfar, lo que implica cierta soledad».

A pesar de su larga trayectoria, la autora de Nadie quiere saber o Donde nadie te encuentre, que recibió el premio con un jersey en el que se leía Merde, se confiesa todavía insegura cada vez que afronta una nueva novela. «Soy como una estudiante que hace un examen» y añade: «Si antes trabajaba siete horas diarias, ahora a la cuarta estoy extenuada».

Y tranquiliza a los numerosos fans de Petra Delicado diciendo que no piensa abandonar la novela negra, si acaso sí alberga alguna duda sobre el futuro de la literatura y no puede evitar referirse con ironía y humor al debate soberanista en Cataluña, donde ha vivido tantos años: «De momento, me he ido a vivir a Vinaroz, que es el primer pueblo tras la frontera, por si acaso».

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