El viento deja en casi nada la reaparición de Manzanares

21.09.2015 | 00:58
José Mari Manzanares.

Sí que cortaron dos orejas tanto Sebastián Castella como López Simón. El francés por una benevolencia excesiva del público nimeño que casi llenaba el coliseo tras una faena a un astado deslucido, como casi toda la corrida de Núñez del Cuvillo, de incorrecta presentación y juego mansurrón y deslucido. En este espectáculo, cuanto más entregado es el público, más se abusa de él. Se arrimó Castella en circulares y demás cercanías tan efectivas como ayunas de contenido. Más hondo su trasteo al jabonero segundo, al que cuajó al natural con tandas de mucho mérito, pero mató mal. López Simón ya mostró sus credenciales al astado de la confirmación, al que pinchó, y se llevó las dos del sexto porque paró, templó, mandó y ligó. Y así los toros, por poco que lleven dentro, acaban rompiendo. Muy bien algunas tandas con la diestra, y la disposición de un torero que todavía lleva los puntos de una cornada sufrida hace diez días en Albacete.

Manzanares, que reaparecía de una fea voltereta en el coso albaceteño, pisó firme el coliseo de Nimes, pero hubo de luchar con dos vendavales, no precisamente de bravura. Se esforzó en ambos, exponiendo sin opción al triunfo. Esta tarde cerrará la temporada en Logroño.

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