Borja-Villel: «El arte malo cansa, produce empacho»

01.08.2015 | 03:00
Borja-Villel: «El arte malo cansa, produce empacho»

Cumple siete años al frente del museo estatal de arte contemporáneo y su nombre ha sonado para grandes «mastodontes» internacionales de la creación, como el MoMA y el Pompidou, pero Borja-Villel (Burriana, 1957) no piensa aún en el día después del Reina Sofía.

«El arte está siendo absorbido por las industrias del entretenimiento y por las finanzas», afirma Borja-Villel con una voz que sosiega, mientras espera que la entrevista no sea una de esas de verano elaboradas con molde y formulario, una expresión más, dice, de una cultura light producto de la hegemonía del mercado. A ver.

¿Se cansa uno del arte? ¿Necesita una desintoxicación?

Se cansa del arte malo, del que está demasiado asociado al espectáculo y la moda, porque es un tipo de producto cultural para el consumo, no para enriquecer. Produce empacho.

En el arte contemporáneo, ¿cómo sabe que no le dan gato por liebre, que no le están vendiendo una cabra?

Todo depende de la cabra? [ríe] Pero hay varias cosas. Una es el paso del tiempo, que no perdona. Hay figuras de hace 20 y 50 años que con la distancia han perdido. Otra es que hay artistas que sirven para explicar solo una época. Pero no hay unos criterios objetivos. Ayudan algunas cosas, que tienen que ver con la capacidad de una obra para reinventarse: Las Meninas siempre las ves distintas. Esa es la diferencia de una gran obra de arte.

¿Los animalitos de Jeff Koons aguantarán 20 años?

Me da la impresión de que hay algunas figuras, como Koons, que en unos años, igual que ocurrió con autores de la transvanguardia italiana, no nos van a parecer tan interesantes. Más allá de la anécdota histórica de que fueron muy visitados y su precio era altísimo.

Y las cifras de visitantes mandan hoy en los museos, ¿no?

Ha habido una absorción del arte por las industrias del entretenimiento y por las finanzas. El arte es como el resto de la sociedad, en la que lo económico es dominante.

¿No ha pasado siempre?

Cuando Picasso ya tenía un valor de mercado alto, su valor simbólico seguía por encima. Y artistas con gran precio no se exponían por eso. Pienso en Pollock o en Rothko. Hoy, sin embargo, parece que es al revés, que lo importante para exponer el gauguin de los supuestos 300 millones es que valga eso. Y la figura del artista se ha asociado al glamur, a estrellas de cine –a muchos se les empieza a tratar así–, y vemos que la presencia de Brad Pitt en la Feria en Basilea se considera un gran evento. Hay por fortuna circuitos paralelos y obras buenísimas, pero la institución arte está siendo absorbida por el mercado.

Dice «supuestos 300 millones». ¿No se lo cree?

Es porque no está confirmado, pero lo dijo The New York Times y suele ser fiable.

Por lo que dice, ¿el peligro de la cultura es la cultura light, la espectacularización de la cultura?

Sí. Va ligado. La cultura como mercancía ha de ser light, igual que esas entrevistas de verano que son meros formularios. Cuando todo es un producto intercambiable de consumo, a no ser que seas Warhol o Duchamp, la hegemonía del mercado conlleva una cultura light.

¿Los museos públicos 100 % se están acabando entonces, si solo vale la financiación privada o la autofinanciación?

El museo público es un derecho que tenemos todos, como la educación y la sanidad. Es irrenunciable. Que los fondos sean públicos (no se renuncia del todo al modelo de los años 60, 70 y 80), privados o procedentes de crowfounding... Hay que buscar nuevas formas de organización, relación y financiación, manteniendo la idea del museo como servicio público.

Para usted, ¿la cultura es de izquierdas?

La cultura es algo que te plantea cada día qué significa ser de izquierdas o de derechas. Los contenidos de un museo nacen de unas circunstancias políticas y el edificio está en un barrio, y eso implica una dimensión política. La cultura es política, obliga a una interpelación continua de categorías.

¿El IVAM tiene arreglo?

La sociedad valenciana lleva demasiados años sufriendo una serie de políticas urbanísticas, económicas y culturales equivocadas, pero ha tenido y tiene el derecho de una gran institución cultural. Un museo es colección, público y curadores, y eso está en el IVAM. Tras una historia complicada los últimos años, es un museo que puede volver a tener el papel tan importante que tuvo.

¿Ha pensado en el día después del Reina Sofía?

No. Me pasó en la Tàpies y el Macba. Cuando pensé en el día después es que ya había llegado el momento de dejar paso.

¿Qué obra robaría para el museo?

Las tengo cerca: las Pinturas negras de Goya, porque la modernidad empieza por Goya, el artista que entiende la ilustración y los monstruos que conlleva.

¿Ycuál le molesta no haber conseguido?

Me frustró especialmente una pieza de Fautrier, Sarah, que se considera el equivalente del Guernica en Francia por lo que significó políticamente. Salió a subasta y no pudimos. La tenemos en depósito por parte del coleccionista que la compró.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine