EUGENIO MIRA. DE ALTEA A HOLLYWOOD

«Me aterra pensar que hay gente que puede hacer daño a los que quieres»

27.10.2013 | 17:38
El director alteano Eugenio Mira. Jorge Alvarino
El director alteano Eugenio Mira. Jorge Alvarino

Termina de estrenar Grand Piano, con Elijah Wood (El señor de los anillos) en un lujoso reparto, al tiempo que hace las maletas para Londres, México y un próximo encuentro con Wagner en Los Ángeles. Eugenio Mira está, hoy por hoy, en lo más alto en el cine de terror y el thriller, inspirado en los peligros que hay a nuestro alrededor. No descarta dar el paso a las series de TV, y asegura que Álex de la Iglesia, con El día de la bestia, cambió a toda una generación.

¿Hasta qué punto marca el rodaje de Grand Piano un actor como Elijah Wood?
Bueno, ya lo conocía cuando trabajamos en un videoclip, pero fue algo muy corto. Luego, cuando salieron las noticias de que iba a trabajar con Peter Jackson en El Señor de los Anillos como Frodo, me alegré mucho por él. Soy un fan absoluto de su trabajo y no ha sido en este caso dar o trabajar con un actor desconocido. Elijah Wood ha hecho un cine muy variado, distinto, y eso es algo que valoré mucho para lanzarle la oferta. Por eso, esta película, que ha sido un reto para nosotros, no le asustó y aceptó. También sabía que, por su experiencia, no le iba a desbordar. Estoy muerto de ganas de repetir con él.

No para usted con las presentaciones: Sitges, Londres, Madrid?
Ahora mismo nos quedan unos eventos en Madrid para atender a la prensa? Y de aquí me voy a México, a Mórbido Fest, después a Los Ángeles, en un encuentro con los distribuidores americanos, después Torino, Italia, y luego un evento en Washington. Pero en enero viene lo fuerte, con la distribución americana, y todo lo que organice Wagner.

Lo suyo con el terror, ¿es una obsesión?
Es un género en el que tengo soltura y en el que me siento muy atraído. Pero no es el género del terror, es una especie de atmósfera, de misterio, de thriller, fantasía, terror incluso melodrama. Me gusta volver a las raíces de Shakespeare, de Hamlet, de Macbet, con conspiraciones que se desvelan al final, con fantasmas que te quieren matar. El pavor, el terror, porque me aterra pensar que hay gente que puede hacer daño a la gente que quieres, eso es lo que más me atrae. Porque en cualquier momento nos podemos ir a la mierda y nos podemos morir, y si a eso le sumas que hay alguien manipulando esa historia, puede dar mucho más de si. Este es un dilema que sigo arrastrando, y te lo dice alguien que no toma drogas (risas).

¿Y puede que algún día se atreva con la comedia?
En mis trabajos, he hecho híbridos de géneros, personajes, una mezcla de todo. Una comedia, sí; algo terrorífico, también. Pero que no falte pavor.

¿Hasta qué punto ha podido evolucionar o no el género del terror en los últimos años?
Si tienes en cuenta el cine de los años 70 u 80, nada, aunque todo cambió en mi generación con Álex de la Iglesia, con El día de la bestia. Una peli que tiene elementos de terror, satánico, aventuras, muy kafkiana, muy anglosajona, del terror más puro, pero que supo combinar con lo nuestro, y eso es muy americano. Porque América es la única industria que habla de lo suyo pero es muy cosmopolita, cuando España no es así, y tiene un cine más de autor, como el de Carlos Saura, al que aprecio y admiro.

Entonces, se declara fan de El día de la bestia?
Sí, porque sentó las reglas de lo que se podía hacer aquí pero que a su vez podía ser cosmopolita y universal. Luego vino Tesis, de Amenábar, en la Complutense, con Eduardo Noriega, con un arquetipo de personaje que conocemos? Bayona, El orfanato, también lo consiguió cuando hizo que Belén Rueda, una actriz de televisión, pasara a ser algo más? Creo que estamos viviendo con retraso la cultura popular, que en España ha estado muy castrada, sobre todo en épocas fundamentales. Pero ahora nos hemos puesto las pilas.

¿Qué le dice el fenómeno de las series? Algunas como American Horror Story están aportando elementos interesantes al terror?
Tengo amigos que han dirigido capítulos de, por ejemplo, Breaking Bad, que son más cinematográficos que televisivos. Me gustaría mantenerme fiel al cine, aunque un proyecto en la televisión es un reto, donde me gustaría aportar.

Ha trabajado en la industria española y americana... ¿y qué hace que una vaya tan bien, y la otra no tanto?
En España somos 40 millones de habitantes, y Estados Unidos tiene 300. Con esto, quiero decirte que si tienes la posibilidad de conectar con un público al que le gustan las películas de cómo los hombres lobo venidos de un planeta del universo vienen a Washington para robar la Reserva Federal, puede tener un efecto más favorable en Estados Unidos que en España, donde en vez de 600.000 personas llegarías a 6.000. La sofisticación y apertura del mercado americano no es comparable al del resto de países. Aunque si España incluyera el mercado latino, y si cogiera a todo el mercado castellanohablante, que es un error que siempre ha habido desde el principio, quizás la cosa cambiaría, iría mejor.

¿Tan malo es nuestro cine como critican algunos políticos?
No tengo en cuenta estos extremismos, ni la opinión de un señor que va encaminada a no apoyar al cine.

Para cualquier chaval de la provincia que quiere hacer cine, como usted en su día, ¿qué le aconseja?
Toma nota: Ni antes de la breve historia del cine, ni antes de la breve historia de muchos festivales, nada ni nadie puede parar a chavales de 18 años rodar una película desde un iPhone o un móvil. Y ni el festival de Cannes, Venecia o San Sebastián va a tirar tu sobre, con tu Dvd, con tu película, a la basura si lo has hecho así, y no hay razón para que no te tomen en serio. Mira, yo luchaba en el pueblo, en Altea, para conseguir una betacam y rodar en blanco y negro. Era un desgraciado que soñaba con rodar en blanco y negro para que se pareciera al cine, porque antes era impensable, era muy caro? Les digo a los chavales que se dejen de hostias, pensad qué queréis hacer, y aunque se esté dos años con el proyecto, se haga lo mejor posible. También, muy importante, que no se gasten más de 6.000 euros. Que no sean gilipollas en este aspecto económico, y que se pongan a rodar, a escribir.

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