A. P.
La directora valenciana Giovanna Ribes, que rueda actualmente en los estudios alicantinos su primer largometraje de ficción Un suave olor a canela, señaló ayer que es «una película bastante personal basada en experiencias muy cercanas» sobre el cáncer, y grabarla ha sido al mismo tiempo «un placer y un dolor».
La película está coproducida por tres productoras valencianas y ha rodado buena parte de sus escenas en Valencia, interiores en Ciudad de la Luz y culminará en Berlín. La cinta narra la historia de una artista preocupada por el paso del tiempo a la que se detecta un cáncer y conoce al propietario de un restaurante italiano «que le ayuda a mirar las cosas de cerca».
Aunque el cáncer esté en el trasfondo de la película, Ribes aclara que «no creo que sea una película triste. Me preocupa si realmente estamos preparados para la muerte y cómo vivimos la vida. Intento profundizar, más que sobre la enfermedad, en que ella recupere la vida, replantearnos qué tipo de vida estamos viviendo, además de que cada ser humano vive los golpes de la vida de una manera diferente».
Mireia Pérez y Paulo Pires son los protagonistas de la historia. La actriz indicó que para preparar su personaje habló antes con un oncólogo «para saber trasladar con veracidad algunas cuestiones sin pasarme o quedarme corta», tras indicar que su personaje «tiene un mundo interior que va cobrando profundidad pero con mucha luz».
La directora, que proviene del mundo del teatro y del largometraje documental, explicó que el título de la película responde a que los casos que conoce con esta enfermedad, «no sé si por la quimioterapia o las pastillas, tienen un olor un poco dulce en la piel y me recuerdan a la flor de la canela y a los tilos».