C. M.
Stephane Mallarmé, el libretista de la ópera "Carmen" de Bizet, parece que estaba muy interesado en la civilización egipcia. Puesto al tanto de la existencia de las momias en el Museo de Besançon por su amigo Eugène Lefébure, se interesó por esta historia que el escritor llegó incluso a novelar. Mallarmé se informó de la procedencia de estos sarcófagos y a partir de ahí escribió una novela. En ese texto, narra las aventuras de un militar del ejército francés que, después del desastre de Bonaparte, se queda en posesión de estos sarcófagos en pago al salario por los servicios prestados. Enamorado locamente de una cupletista, se endeuda y al morir decide entregar las dos momias para compensar y devolver lo que debía. De ahí, van a parar al Museo de Besançon, donde se encuentran hoy en día. Esta historia, que está fechada a mediados del siglo XIX, no es más que la novela de una de las leyendas que giran en torno a la llegada de los sarcófagos a ese centro, ya que no está muy clara su procedencia.