REPORTAJE. NUEVAS FORMAS DE BUSCAR PAREJA
J. A. CORTÉS
Dicen que una mujer necesita poco más de tres minutos para saber si el hombre con el que está hablando le interesa o no. Romper el hielo con un comentario ingenioso siempre puede funcionar, al menos para empezar una conversación alejada, por supuesto, del clásico "démodé" ¿estudias o trabajas?
Pero, ¿por qué conocer a una sola persona cuando puedes conocer a diez sin compromiso alguno, pasando una agradable velada y, por qué no, hacer amigos? Así nace el "speedating" o las citas rápidas, una práctica que comenzó hace unos años en Los Ángeles, cuando la red internacional judía Aish HaTorah lo comenzó a utilizar para realizar encuentros entre solteros judíos. Sin embargo, empezó a conocerse tras un capítulo de la famosa serie "Sexo en Nueva York".
Ahora, esta experiencia llega a Alicante, que celebró de manera pionera su primer "speedating" el pasado jueves en la cafetería O´Clock de la playa de San Juan. Sergio y Caterina, los organizadores del evento, utilizan las redes sociales para convocar a los solteros a través de Facebook y su propio blog, "solterosysolterasdealicante".
La dinámica es sencilla, primero hay que enviar un correo con los datos: nombre, edad, teléfono,... Preservar la intimidad es importante, por eso, la localización del evento no se conoce hasta el día anterior, evitando que algo serio se convierta en un circo.
Una vez en la cafetería, se rellena una hoja con información personal y se coloca una tarjeta con su nombre. Las chicas permanecerán sentadas durante la velada mientras los chicos tienen apenas 6 minutos para "conocerlas" antes de que la campana suene y se cambien de mesa. Conforme transcurren las citas, cada uno debe apuntar cuatro nombres por orden de interés y, si hay coincidencias, podrán volver a citarse.
Experiencia nueva
Susana, Belén y Diana (nombres ficticios) son amigas y compañeras de trabajo de una caja de ahorros, entre 27 y 36 años, que acuden a las citas rápidas por "vivir una experiencia nueva". Susana es tímida, Belén más seria y segura y Diana, dicharachera, no para de hablar del trabajo.
"No busco al hombre de mi vida", asegura Belén, "sería ingenuo pensar eso, pero sí alguien con el que tener un primer contacto", punto en común que une a las diez mujeres que permanecen sentadas mientras los hombres van de mesa en mesa hablando de las mismas cosas, nombre, profesión, dónde vives, qué lees, etcétera. "Es complicado hablar de más cosas, el tiempo pasa volando pero la experiencia es divertida", destaca Andrés, empresario de camiones.
Sergio, organizador del evento, señala que "las preguntas casi siempre son las mismas, pero uno adquiere confianza conforme pasa de mesa y la estrategia es distinta".
Para unos hubo suerte, para otros les queda la próxima cita. Algunos hablan mucho, otros poco y se dedican a observarse. Delineantes, profesores, abogadas, cualquiera con poco tiempo para conocer a amigos o que busque algo más puede vivir esta experiencia de seis minutos que en ocasiones pueden parecer veinte o, si hay suerte, un sólo segundo.