ÁFRICA PRADO
Son pocas aún, y ninguna ha decidido utilizar todavía el material genético guardado, pero los expertos en reproducción asistida coinciden en que cada vez son más. Aunque las motivaciones pueden ser diversas -por razones de enfermedad, incidencias en los ciclos de fecundación in vitro, etc-, las mujeres que libremente se deciden por la vitrificación de ovocitos en sus años fértiles para asegurarse la maternidad en el futuro son las que experimentan un mayor aumento en los centros de reproducción asistida alicantinos.
El director de la Unidad de Reproducción Asistida de Vistahermosa, Jesús López Gálvez, afirma que "mayoritariamente acuden más pacientes que desean posponer su fertilidad que por problemas médicos, por lo menos en nuestro centro, y en estos momentos tendremos alrededor de 35 a 40 pacientes con sus óvulos congelados", tras indicar que la recogida sistemática se ha efectuado en los últimos cuatro años y que la mayoría de las mujeres que recurren a la vitrificación son mujeres que trabajan.
La vitrificación es una técnica mejorada de la congelación que mantiene los óvulos en buenas condiciones sumergidos en nitrógeno líquido a 196 grados bajo cero. Previamente se extrae el agua del óvulo, se deshidrata, y debido a su alta velocidad de enfriamiento, se evita la formación de cristales de hielo, que pueden dañar el óvulo, a diferencia de los procedimientos de congelación lenta que se utilizan con espermatozoides.
Hoy, con la vitrificación, las tasas de supervivencia se sitúan por encima del 80%, es decir, que la gran mayoría de ovocitos sobrevive una vez descongelados y su comportamiento es similar al de los óvulos normales para ser fertilizados por espermatozoides y generar embriones, que también se preservan con esta técnica.
No obstante, la edad de la mujer también es fundamental para garantizar su éxito futuro. A partir de los 35 años, la fertilidad femenina disminuye sensiblemente de forma gradual, por lo que es recomendable preservar el material genético antes de esta edad para su posterior uso, no existiendo una limitación en el tiempo salvo la marcada por la Ley de Reproducción Asistida, que permite tratamientos hasta los 50 años en la mujer. El procedimiento es muy sencillo: estimulación ovárica previa y extracción de óvulos con sedación en un proceso que no dura más de 10 minutos; para su uso se procede a una fertilización in vitro normal y a la transferencia posterior del embrión a la madre.
En el IVI, que emplea la vitrificación desde 2007, con más de 400 ciclos realizados para donación de óvulos, acumulación en pacientes con baja respuesta a la estimulación ovárica o por cualquier otro motivo médico, las mujeres que han optado por retrasar la maternidad y preservar sus óvulos alcanzan la veintena pero van en aumento. "Esta técnica es ideal para aquellas mujeres que tienen claro que quieren ser madres pero no saben cuándo o no encuentran aún el momento idóneo para serlo y con esto tienen posibilidad de parar el reloj", apunta su director, Manuel Muñoz, que añade que ninguna paciente de este grupo ha utilizado sus óvulos pero una de ellas prevé hacerlo en breve.
El director del Instituto Bernabeu, Rafael Bernabeu, que desarrolla la vitrificación de ovocitos más recientemente apunta que en su centro, aunque ahora son mayoría las que lo hacen por motivos de enfermedad -fundamentalmente cáncer, por la amenaza a la fertilidad de los tratamientos de quimio o radioterapia-, "asistimos a cada vez más peticiones de mujeres de treinta y tantos que saben que quieren ser madres pero no a corto plazo". Si llegado el momento no pudieran ser madres, recurrirían a la donación de óvulos, método que resulta tres veces más caro que la vitrificación, que en el IVI apuntan que puede rondar los 2.000 euros.
Para Bernabeu, la vitrificación supone "la liberación de la mujer en el campo de la fertilidad, mientras que la píldora lo fue en el campo de la anticoncepción, y supone una verdadera revolución social porque la mujer ya no está encadenada a la biología y puede diseñar su modelo de familia". A su juicio, como al del resto, la demanda irá a más, "ya que ahora arrinconamos a la mujer en la fertilidad y las condiciones son hostiles. O se implementan las ayudas a la maternidad o habrá que recurrir a estas triquiñuelas tecnológicas".