CRISTINA MARTÍNEZ
La Conselleria de Cultura dio luz verde el pasado viernes a la creación del Museo de la Ciudad en el Castillo de Santa Bárbara, un proyecto presupuestado en 500.000 euros y que se ubicará en cinco salas de la fortaleza, en las que se analizará la historia de Alicante por bloques temáticos. El nuevo referente cultural para la ciudad se denominará MUSA y su desarrollo se ha establecido en cinco fases, la primera de las cuales se estima que esté finalizada en agosto de 2010.
La presentación del nuevo museo y su imagen corporativa tuvo lugar ayer con la presencia del concejal de Cultura, Miguel Valor, así como del arqueólogo Pablo Rosser, los arquitectos Jaime Giner, redactor del proyecto, y Santiago Varela, supervisor del mismo, y representantes de la empresa de diseño In Com, encargada de elaborar el logotipo.
Valor recordó que esta iniciativa comenzó a fraguarse hace años y que ahora por fin se va a sacar a licitación el proyecto de musealización de las salas, una vez finalice su rehabilitación el próximo mes de diciembre.
El proyecto de creación del MUSA constará de cuatro fases. La primera de ellas es la apertura del museo en cinco espacios de la fortaleza, cuya superficie suma más de 3.000 metros cuadrados, "pero fragmentados en una serie de estancias, ya que estamos en un edificio a su vez lleno de edificios que son históricos y que hay que preservar", asegura Pablo Rosser. La distribución se realizará por temas y cada sala va a ser diseñada por una empresa distinta.
Así el edificio del Cuerpo de Ingenieros se prevé que acoja el Centro de Información de Visitantes, donde se ofrecerá una somera historia de la ciudad y contará con una sala de exposiciones y una sala con un audiovisual sobre la historia de la ciudad. La segunda sala será la Casa del Gobernador, con la exposición "Alicante traspasada de Mediterráneo", frase de Gabriel Miró con la que se pretende abrir la puerta a la relación de la ciudad con el mar a través del comercio marítimo y que contará en el exterior con la reprodución de un barco de época.
El tercer espacio del MUSA será la Sala Larga, "un lugar participativo e interactivo", según lo definió Rosser, con una muestra de escudos y heráldica. "Habría una parte dedicada a familias con nombre y otra en la que queremos que los visitantes nos aporten nombres de gente que tuvo un papel en el desarrollo de la ciudad y con los que iremos haciendo una base de datos".
La Cueva de los Ingleses, donde están las salas de la mina, será el cuarto espacio y se estructurará a través de paneles informativos con documentación sobre los diferentes asedios sufridos en la fortaleza y la ciudad durante la Guerra de Sucesión.
El último recinto se ha establecido en los calabozos, con la denominación "Espacio del dolor", en el que se rememorarán las condiciones de supervivencia en su interior. "Hemos huido del morbo -asegura Rosser- y queremos dar una visión positiva de ese lugar que mantiene su aspecto original del siglo XVII".
En todas las salas se compaginarán los audiovisuales con las piezas arqueológicas e históricas que se encuentran en los fondos municipales, además de ofrecer la posibilidad de mostrar estos edificios "que son por sí mismos una pieza más del museo".
Por lo que respecta a las salas de exposiciones de la Taberna y el Cuerpo de Guardia, Miguel Valor aseguró que se mantendrán abiertas para muestras de arte contemporáneo en la misma línea que en la actualidad, "como un contraste entre lo histórico y lo vanguardista".
Dentro del proyecto está también la señalética y al elaboración de un catálogo sobre el propio Museo de la Ciudad, para cuya visita se estudiará en un futuro, según aseguró el concejal de Cultura, la posibilidad de fijar una entrada.