MARC LLORENTE
Los cinco actos de la comedia, en verso y prosa, se ajustan muy bien con esta traducción y adaptación de "La fierecilla domada". El teatro dentro del teatro y las características de algunos personajes especialmente dan a la obra unos aires de farsa que satisfacen los gustos de la mayoría de los espectadores. William Shakespeare, jugando con la realidad y la ficción, resalta el problema de la identidad con enredos, ingenio, transformaciones y equívocos, unos ingredientes en lo que pretende ser un espectáculo fresco y actual.
La dirección de Mariano de Paco imprime agilidad a unas situaciones escritas a finales del siglo XVI. Los trazos machistas, propios de otras épocas, salen a flote con la idea de la sumisión de la mujer a la voluntad masculina. Si en el texto original se alaban los deberes que las esposas tienen con sus maridos, en este montaje se pretende eliminar esa intención hasta cierto punto.
No obstante, el universal e imperecedero autor nos ofrece a una joven bravía que se enfrenta a todos, incluso con su padre, un rico mercader, y que hace huir a sus pretendientes hasta que surge el hidalgo con objeto de cortejarla.
Alexandra Jiménez asume el papel de una indómita Catalina dispuesta a mantener la independencia tras casarse. José Manuel Seda es Petruchio, quien, a fin de cambiar el talante de ella, hace lo contrario de lo que se aguarda. La lucha de sexos está servida por los dos con las asperezas de la mujer y las audacias de este hombre. De modo que las cosas conducen de la guerra al amor. Él actúa con dinamismo y buena fluidez dialéctica y la actriz funciona correctamente y saca a relucir el mal genio que exigen los pasajes.
Un amplio elenco, animado por el numeroso aforo, con el que emergen las maneras bufas al viejo estilo de la Comedia del Arte italiana. Y unos personajes arquetípicos, sean bobos, criados o galanteadores, en un sobrio escenario con puertas. Diana de Paco es la traductora y adaptadora de "La fierecilla domada", una obra, vista en el Festival de Almagro 2008, que tiene versiones cinematográficas como otras piezas de Shakespeare. "La mujer indomable", con Elizabeth Taylor y Richard Burton, es la más notoria.