GUILLERMINA PERALES
La CAM toma la iniciativa en un debate que se está haciendo cada día más necesario. La reflexión sobre las condiciones en las que se hace la cultura y la conflictiva situación de las artes en una sociedad globalizada y dispersa en la que conviven multitud de propuestas e intereses de muy distinto signo. Un debate si cabe más necesario en nuestra ciudad con la próxima apertura de un museo de arte contemporáneo, el MACA, después de treinta años dando la espalda a una realidad innegable, el papel cohesionador de los centros de arte contemporáneo en una sociedad en crecimiento. Los días 2, 3 y 4 de diciembre, bajo la coordinación de Francisco Jarauta, se reunieron importantes personalidades de la cultura, muy reconocidas por su trabajo en el campo de la historia de arte, la crítica en publicaciones especializadas, el comisariado de exposiciones y la dirección de museos o centros de arte contemporáneo. Kevin Power, Delfín Rodríguez, Ana María Guasch, José Lebrero, Jean-Louis Maubant y Jorge Fernández. Toda una oportunidad para acercarse a un análisis de los diferentes elementos sociales, políticos y culturales. Nombres que abarcan esta realidad desde diferentes disciplinas y contextos, y que dieron una visión amplia y profunda de toda su complejidad. Se habló de las limitaciones presupuestarias, de la banalización y la sociedad del espectáculo, se habló de proyectos para conectar con la realidad cercana, con el público mayoritario, de la fragilidad de la disciplina de la crítica de arte, en la que también se han banalizado los argumentos, de su efecto negativo y del excesivo protagonismo de los políticos en las decisiones culturales que dan lugar a una retórica de exposiciones conservadora que da al público todas las respuestas, anulando la capacidad de crear una masa crítica que intervenga activamente, claro que sin crítica el conflicto social está controlado.
Este es el momento del debate, de cuestionar y plantear las respuestas factibles para que una sociedad como la alicantina se reencuentre con sus instituciones culturales. Es el momento de plantear proyectos y cuestionarlos abiertamente, exigiendo profesionalidad y gran conocimiento a nuestros gestores, no nos podemos permitir hacer las cosas a medias. El arte nunca ha sido una cuestión de minorías, no se entiende que la gente de la cultura, del ocio, de la política, de esta ciudad, no acuda a estas citas y piensen que pueden contribuir con su opinión a la construcción de nuestra sociedad.