J. A. BLAY. MADRID
El matador de toros alicantino Luis Francisco Esplá Mateo se retira al final de la próxima temporada. Y quiere hacerlo toreando como siempre, con su estilo y a gusto. "Con cariño", dijo ayer en Madrid en una rueda de prensa para dar detalles de su última temporada como diestro, en el hotel Wellington, el más "torero" de los de Madrid en la actualidad.
Esplá se presentó ante la prensa especializada acompañado del empresario taurino José Antonio Martínez Uranga, gestor de la plaza madrileña de Las Ventas y de otras más en toda España y Francia, quien será su apoderado en la recta final de su carrera. Una elección que no ha sido casual ya que fue su primer apoderado. "Tiene su historia, lo preparó todo mi mujer junto con Manuel Cisneros que quisieron buscar lo mejor. Y, claro, ¿quién es el mejor?", explicó Esplá con el tono de emoción y naturalidad que da a sus palabras en todo momento. El objetivo de este nuevo maridaje es sencillo: "Quiero una temporada en la que pueda seguir mostrando lo que he hecho en todo momento en los 32 años como matador de toros", dijo el torero.
El hecho de escoger a la saga "Choperita", la más importante en estos momentos en el mundo taurino, no persigue logros crematísticos o de cifras. "Yo voy a ser como la propina. Únicamente quiero que me saquen de ese tipo de corridas que he estado matando últimamente y como nos tenemos un gran cariño y respeto mutuo creo que así será", agregó Esplá.
¿Y dónde matará su último toro? "Alicante sería un buen lugar porque me siento muy cómodo e identificado con mi tierra, pero todo va a depender de las fechas", respondió a una de las preguntas con más morbo. También citó Salamanca, plaza que gestiona su apoderado, aunque éste puntualizó que "tal vez no sea la más adecuada".
En cualquier caso no será en Las Ventas porque, según el torero, "llegar a Madrid a finales de septiembre se me hace cuesta arriba". En cualquier caso su posible regreso a Las Ventas queda pendiente de varias cuestiones. Sobre todo de qué corrida se pueda preparar ya que su última aparición en este coso dejó un mal sabor de boca al matador, precisamente por los aplausos que entendió que no se debían a su arte torero.
"Cortar unas orejas en Las Ventas es lo más grande. Pero yo quiero que la plaza de Madrid sea conmigo la que es: bronca, exigente, agria, que aplauda si me lo merezco o que abronque si uno hace una mala faena", confesó Esplá. El torero alicantino es el que más corridas ha matado en la ferias de San Isidro en Las Ventas, un total de 27; y el segundo por número de tardes de lidias, un total de 52 lidias, solo detrás de las 55 de Manzanares. En consecuencia, ratificó ayer, su vinculación a Madrid "es muy grande". Incluso se permitió una confesión: "Querer ser independiente y no estar a la moda dependía todo de cómo lo hiciera en dos tardes en Madrid cada temporada. Llegaba angustiado y luego me costaba una semana salir del trance".
Luis Francisco Esplá, acompañado de su mujer y varios amigos, entre ellos su último apoderado Paco Sánchez, se comprometió a actuar "como siempre he hecho, al margen de estilos que marcan las modas. A estas alturas, los milagros a Lourdes". En pocas palabras, con ilusión. "Estoy entrenando como si tuviera 15 años", explicó.
La alternativa de Alejandro será el próximo año
La alternativa de Alejandro Esplá, el hijo del matador, será el año que viene, durante su última temporada. "Si no es así se la va a dar el "Guerra" porque yo en octubre dejo los ruedos", dijo el torero alicantino con una amplia sonrisa en su cara. Pero no hay nada decidido. "Alejandro -nunca utilizó la definición de "mi hijo" para referirse a su vástago- tiene capacidad de tomar sus propias decisiones. Le he aconsejado, claro, pero es él quien decide porque ha de ser consciente de su propio camino; tiene capacidad para hacerlo". De hecho, Esplá ni apadrina a su hijo ni lo hace José Antonio Martínez Uranga; tiene el suyo propio. Por lo tanto, no hay ni fecha ni coso elegidos para la alternativa, aunque es seguro que se la dará el padre. En cualquier caso, sin duda sabedor de las capacidades de su heredero, Esplá no dio signos de estar preocupado por ese asunto. Eso sí, siempre que sea en la próxima temporada si se ha de contar con él. Fiel a su tradición como torero, Esplá renunció a dar cualquier espectacularidad al anuncio de su última temporada en los ruedos. Ni siquiera quiso hacer una valoración de su trabajo como torero. "Yo es que no soy nada comercial", sentenció el torero con una sonrisa de sorna en el rostro.