|
|
|
HEMEROTECA » |
GUILLERMINA PERALES
El conjunto urbanístico de La Isleta que tanta polémica ha creado hasta su demolición se ha visto sustituido por un nuevo proyecto de urbanización de esta rotonda, en el que se ha ubicado una escultura de Eusebio Sempere. El que a Alicante se la identifique con este artista alicantino de reconocido prestigio internacional parece que es un compromiso del Ayuntamiento y las instituciones culturales de esta ciudad. Como se ha demostrado con la compra de su obra y la puesta en marcha del proyecto de ampliación del Museo de la Asegurada. Pero no deja de sorprendernos cómo en esta ocasión se promueve la ocupación del espacio urbano con obra artística, cuando es evidente que el proyecto no se ha desarrollado en base a un estudio de las características de esta escultura de Sempere y del espacio donde se ubica.
Sin embargo, tenemos en Alicante un ejemplo de un diseño que se puede calificar de impecable, realizado por el arquitecto Alejandro Ibarra, para ubicar otra obra de Sempere, "Como una estrella", en la intersección entre Maisonnave y Óscar Esplá, en 1997. En el que se resuelve con suficiencia y acierto, valorado así por todos los expertos y profesionales que han analizado este proyecto, los diferentes principios básicos que se deben contemplar para ubicar una pieza de naturaleza artística en el medio urbano. Enaltecer y dar prioridad a las características formales de la obra artística. En un espacio tan abierto y difuso como el de la calle, proporcionarle a esta obra escultórica de dimensiones medianas un espacio de referencia que la aísle de interferencias externas y la magnifique, significando su presencia desde cualquier punto de la plaza. En el caso de La Estrella había además que respetar absolutamente su naturaleza ingrávida por lo que debía quedar separada del conjunto que la sustenta para dar esa sensación de levedad. Así, el responsable de este diseño lo primero que se ha planteado es lo que significa una pieza artística, su valoración como obra autónoma, sus connotaciones de forma, de volumen, sus medidas, etc. Ha estudiado todas sus condiciones y ha sabido interpretar todas las pretensiones del artista. El arquitecto lo estudia todo para crear un elemento arquitectónico que dé a la obra un mayor protagonismo, que la aísle y al mismo tiempo la relacione con el espacio que la acoge. El cono truncado de la plataforma donde se asienta hace que el ojo eleve la escultura, crea una forma perfectamente estudiada y proporcionada siguiendo las medidas de la pieza de Sempere. La cortina de agua y la textura sobre su superficie la hacen todavía más invisible, quedando la escultura como única protagonista a la mirada del transeúnte.
Pero, ante un mismo problema, ubicar una pieza artística de similares características en un medio urbano, la solución dada por el técnico del Ayuntamiento en la rotonda de La Isleta es un mal diseño porque surge de un mal planteamiento. Esta solución que seguramente es una de las muchas posibilidades para resolver el problema de desnivel existente en la plaza, no ha pensado en la obra escultórica que va a contener. Una obra con una entidad artística autónoma, que posee unos criterios y unos principios que el artista ha desarrollado para que ocupe el espacio por sí misma, sin necesidad de otros elementos externos, se contempla como un elemento decorativo más, como podría serlo un árbol, una maceta, el mástil de una bandera, etc., como un elemento más en una intervención de carácter lúdico, paisajístico. No se entiende esta escultura geométrica de dimensiones medianas, que recrea un juego óptico especialmente sutil en su superficie, que requiere una mirada cercana, en una rotonda abierta cuyo mayor referente es una fuente de chorros bastante espectacular y unas letras que atraviesan toda su superficie. Puedo imaginarme el malestar de Sempere ante esta solución absolutamente disparatada, que ha convertido su escultura en un objeto incomprensible y torpe, desprovisto de toda su intención original.
No me puedo creer que un diseñador convierta una obra artística en un elemento decorativo, jugando con otros elementos en un espacio acotado, rivalizando, creando una interferencia visual entre unos elementos y otros. Hagan la prueba, hoy fácilmente con el Photoshop, cambien la escultura de Sempere por un pino o forma similar y verán que queda mejor. Pero una escultura no es un pino, esto es absurdo. Con esto estamos proyectando una imagen de Alicante bastante precaria. Cualquier persona mínimamente formada que se acerque por estas tierras y vea la situación en la que se encuentra la escultura de Sempere va a pensar que no tenemos ni la capacidad intelectual ni la sensibilidad suficiente para ser responsables de la obra de un artista de la categoría de Eusebio Sempere.
La actriz asegura que sufre una gran presión por el papel de la superhéroe que protagoniza
El proyecto más personal del cineasta está basado en su novela sobre la génesis de la violencia
En este nuevo trailer podemos ver cómo se le entrena y se le somete a un tratamiento para...
Fonda vuelve como la gran actriz que siempre fue en la producción francesa "¿Y si vivimos todos...
"El universo de Marvel siempre ha reflejado el mundo que existe fuera de tu ventana", dice el...
La tendencia permanente de los personajes a pasarse de rosca, exagerando sus ademanes de forma...
Autor de taquillazos como El otro lado de la cama o clásicos de la comedia como Los peores años de...
| CONÓZCANOS: CONTACTO | INFORMACION | LOCALIZACIÓN | CLUB INFORMACION | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR PRENSA | CONTRATAR WEB |
|
|
|||||||