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EFE
Durante 2 horas y 20 minutos, el catalán hizo un repaso a su obra y logró una gran comunión con los asistentes, la mayoría personas de unos 40 años, pero también muchos jóvenes y hasta niños.
Vestido con un pantalón vaquero azul y una camisa negra de manga larga, Serrat rompió el hielo de la fría noche mexicana con "Cantares", la canción que hace más de tres décadas tomó forma por un poema de Antonio Machado.
A partir de ahí interpretó 24 piezas, que intercaló con anécdotas íntimas, poemas y proverbios. "La bella y el metro", "Algo personal", "Esos locos bajitos" y "Hoy puede ser un gran día" fueron algunas de las mejor recibidas en la primera mitad de la velada.
Serrat mostró una alegría similar a la de hace un año cuando actuó en México en compañía de Joaquín Sabina y esta vez mantuvo animados a los presentes no sólo con sus joyas musicales sino también con sus reflexiones.
Después de cinco canciones invitó al auditorio a abandonar sus obligaciones y convertirse en artistas, una profesión que le permite a uno trabajar en lo que más le gusta.
La mitad del concierto estuvo marcada con una intervención para elogiar a su pianista, Ricard Miralles, con quien compartió el concierto y a quien le dedicó el poema "Te quiero" del uruguayo Mario Benedetti, uno de los preferidos de Serrat.
A cada rato, el catalán adoptó poses serias para hablar de supuestos proverbios chinos y en uno de ellos hizo reír a la gente con la frase "Vive cada día como si fuera el último de tu vida... y un día acertarás".
"Lucía", "Mediterráneo" y "Aquellas pequeñas cosas" fueron de lo mejor en la segunda parte de la presentación, en la que incluyó "Si hagués nascut dona (Mo)", un tema en catalán que es la recreación de una historia sobre si hubiera nacido mujer y se llamara Joana.
Dijo que se la dedicaba a todas las mujeres y cantó partes de la canción en español, lo que aumentó la complicidad con los asistentes.
Después de "Para la Libertad", el reloj marcó las dos horas exactas de concierto, se encendieron las luces y parecía el final, pero el cantante se dejó querer y entonó "Bienaventurados", deleitó con el bello texto "Itaca", de Konstantino Kavafis, continuó con "Fiesta" y terminó con "Penélope", acompañado por un coro gigante de personas.
Quedaba una salida más y Serrat la aprovechó para hacer gala de su gusto refinado; tomó la guitarra y entonó el poema de Benedetti "Una mujer desnuda y en lo oscuro", incluido en el disco "El sur también existe", con el que calmó el apetito de buenos versos del público.
El concierto forma parte de la gira "Serrat 100 por 100", por España y América, diseñada con presentaciones en sitios donde sea posible mantener intimidad con los asistentes, lo que esta vez se cumplió de manera admirable.
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