|
|
|
HEMEROTECA » |
cristina martínez «Dicen los que le vieron en el concierto de Zaragoza, con el que abrió su gira «Never ending tour», que esbozó una sonrisa. En Alicante no hubo suerte. Tampoco rascó su guitarra Fender Stratcaster. Otra vez será. Pero tampoco hizo falta. Los poco más de 3.000 seguidores de Bob Dylan que se concentraron ayer en el Centro de Tecnificación de Alicante, que sigue siendo poco recomendable para celebrar conciertos, no pedían nada, no esperaban más de dos bises, no pretendían verle sonreír. Sólo que el cantante de Minnesota, que antes del concierto se ocupó de que su camión-casa se comunicara con el recinto a través de unas cortinas negras para evitar ver y ser visto, hiciera lo que hizo y fuera tal como es: frío, hierático. Pero es él y así se mostró, con el rostro semioculto por su sombrero gris, refugiado tras el teclado de su piano, de perfil, marcando las distancias. Un escenario gigante, de 21 metros de ancho por 17 de profundidad, para alguien cuyo universo giró durante dos horas en tres metros a la redonda. Levantó la cabeza en pocas ocasiones y se dirigió al personal únicamente para presentar a sus músicos. Lejos quedan los días en que bromeaba con el público. Ahora solo hace música. Y oirla recuerda por qué es quien es.
Tampoco hubo temas sorpresa. Tal como ha hecho en el resto de conciertos de su gira española, deambuló entre las canciones del «Oh mercy» de 1989 y el «Modern times» de 2006, pasando por el «Time out of mind» de 1997. Poco se escuchó de las décadas de los 60 y 70. Arrancó con «Maggie´s farm» y luego sonó rock, pop, country, folk... «Rollin´ and tumblin´», «Don´t think twice, it´s all right», «Just like a woman» o «Things have changed». Ese es el Dylan de ahora y así lo quiere hacer ver y oir al público. Aunque lo cierto es que el medio millar de canciones de sus 43 álbumes se convierten en medio millón por las versiones que realiza.
Dicen que ni su banda sabe el orden de los temas. Cada escenario es diferente y cada concierto también. Por eso, muchas de las canciones que se escucharon ayer resultaban difíciles de identificar. Por eso, incluso los temas de siempre parecían distintos. Por eso, el público fruncía el ceño hasta conseguir identificar algunas notas.
Pero Dylan es Dylan y sus actuaciones se convierten en una auténtica gimkana: para conseguir el premio hay que superar las pruebas con las que el artista reta a sus seguidores. Pese a ello, se consigue el equilibrio. No le aclaman, no se muestran enfervorizados, no gritan satisfechos... aunque en esta ocasión le arrancaron dos bises. El último, «Like a rolling stone». Y eso fue suficiente. El público da lo que ha recibido, con la misma mesura y serenidad con la que Bob Dylan, Rober Allen Zimmermann, trata a los que le siguen. Ellos no quieren más o no están acostumbrados a más. Él tampoco.
El grupo contestará, en directo, a las preguntas de los lectores
MIÉRCOLES, 30. A las 18:00 h.
ENVÍA TU PREGUNTA
Ya tenemos aquí nuevas imágenes de la nueva adaptación cinematográfica de la mítica obra de Victor...
El nuevo vídeo promocional de la esperada precuela de 'Alien' nos desvela algunos de los secretos...
El realizador canadiense cuenta con el actor para su nuevo trabajo, "Cosmopolis"
Es la primera película que vemos en España del director y guionista, y también actor en ocasiones,...
La película también encabezó la taquilla de 104 países en todo el mundo, y se espera que logre un...
Las onces salas están a punto de acercarse a los nueve años de existencia (agosto, 2003), fieles a...
El actor que promociona su película Mud, dará vida al 35º presidente de los Estados Unidos, en su...
| CONÓZCANOS: CONTACTO | INFORMACION | LOCALIZACIÓN | CLUB INFORMACION | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR PRENSA | CONTRATAR WEB |
|
|
|||||||