S. ILLESCAS
"China no es sólo la de las grandes luces de neón y rascacielos que se vende de cara al exterior. Detrás de esa estampa hay un país que sigue en dictadura y en el que, aunque se ha incrementado su poder económico a nivel mundial, sigue existiendo miseria y actuaciones que vulneran los derechos humano". Así lo exponía ayer durante su visita a Alicante la veterana corresponsal de TVE Rosa María Calaf poco antes de su intervención en el Aula CAM de Alicante dentro del ciclo "Mujer y desarrollo". Calaf, que cubre actualmente Asia-Pacífico, explicó también que se vive una situación de incertidumbre entre los medios sobre cómo van a ser tratados a la hora de cubrir las Olimpiadas que se celebran este verano en China. "Están haciendo grandes cribas a la hora de seleccionar qué medios irán a cubrir los juegos, incluso también con el público. No se pueden arriesgar a que lleguen periodistas ligados a organizaciones activistas. Para ellos los Juegos pueden suponer un problema ya que van a recibir a una masa que no es la que ellos controlan. De hecho, las fuerzas de seguridad chinas se están formando con las occidentales para saber cómo tratar a periodistas de fuera de allí, ya que ellos están acostumbrados a adoptar fórmulas censoras", dice. "Hay quien piensa que la celebración de los Juegos allí podía suponer una apertura de miras. Otros creen que les ayuda a incrementar su sentimiento nacionaliste", añade.