CRISTINA MARTÍNEZ
H
ace seis años se prejubiló de su puesto en la UNESCO para dedicarse a recuperar la memoria de su abuelo, Juan Negrín, fisiólogo y presidente de la II República entre 1937 y 1945, ya en el exilio. Por eso Carmen Negrín ha recuperado sus archivos, que espera poder depositar en España -"que es donde deben estar"- y confía en conseguir que poco a poco se reconozca "el papel que tuvo para que se respetase la República a nivel internacional y eso es algo que se le debe".
Carmen Negrín, que clausuró ayer el ciclo sobre este político que se ha desarrollado en la Sede Ciudad de la Universidad de Alicante, confía en que sacar a la luz los archivos "aportará luz sobre muchas de sus actuaciones", que le valieron críticas de sus enemigos, pero también de sus supuestos amigos. Además, considera que "hay alguna diferencia entre Zapatero y González, son diferentes formas de leer la historia".
Por eso, afirma que "es muy importante que los países fomenten el estudio de la historia porque eso evitaría que se repitieran algunos hechos". En este sentido, apoya la ley de la Memoria Histórica, que "desafortunadamente" es necesaria, porque "en España no habrá reconciliación posible hasta que no se conozca y se entienda la historia".
De no haber existido la guerra y si su abuelo hubiera seguido en el gobierno, "habría habido 250.000 muertos menos y medio millón de exiliados menos, y creo que también habría cambiado la condición de vida de los más humildes y hubiera sacado a España del retraso que tenía".
Su objetivo pasa también por que se reconozcan "sus cualidades intelectuales, su papel como secretario de la Ciudad Universitaria de la Complutense, aunque allí no aparece nada en su recuerdo, o como director del Instituto de Fisiología".