MARC LLORENTE
"hay que purgar a totÓ"
DIRECTOR GEORGES FEYDEAU
PRODUCCIÓN TEATRO ESPAÑOL DE MADRID
AUTOR GEORGES FEYDEAU
LUGAR TeATRO PRINCIPAL DE ALICANTE
Uno de los más notables comediógrafos franceses entre el XIX y el XX. Especializado en el vodevil, subgénero frívolo, ligero y picante con equívocos y situaciones cómicas que hoy están desfasadas, en general, y resultan ingenuas. Una obra muy menor. "Un mero divertimento" de limitadísimo alcance en todos los sentidos, aunque exhibiéndose la dignidad de un reparto que consigue salvar los muebles a las órdenes del prestigioso director francés Georges Lavaudant, al que le gustan las últimas piezas de los autores, como "Hay que purgar a Totó" (1910);, una de las farsas conyugales de Georges Feydeau, con sus personajes tópicos, que nunca se había estrenado en nuestro país. No está de más recuperar viejos textos, si bien parece obligado hacerse cierta pregunta. ¿Qué hace Nuria Espert en un sitio como éste? Obviamente, impone credibilidad y sus recursos actorales en un papel de mujer desaliñada con camisón, bata y rulos. En esa crítica amable contra la mezquindad pequeño-burguesa interviene también Jordi Bosch, quien escenifica al estirado esposo y fabricante timador de orinales que pretende suministrarlos al ejército. La criatura maleducada, a la que por estreñimiento deben purgar, corre a cargo de un estridente Tomás Pozzi, actor que comparte escenas con Gonzalo de Castro, el hombre cornudo en esta producción del Teatro Español de Madrid que presenta Juanjo Seoane y cuya traducción y adaptación han correspondido a Luis Blat. Ana Frau, Carmen Arévalo y Manuel Millán participan escasamente en "Hay que purgar a Totó", donde el autor demuestra capacidad, pese a lo dicho, para sostener e hilvanar una acción y un diálogo que provocan la risa de una parte del público. La escenografía, levemente distorsionada del mismo modo que hay deformaciones en las escenas, la ha diseñado Jean Pierre Vergier, colaborador habitual de Lavaudant. Éste ya trabajó con Espert sobre las desavenencias conyugales, aunque con otra dimensión, en "Play Strindberg". La premiada actriz no había interpretado anteriormente este tipo de obras. Esta de Georges Feydeau dura 1 hora y 15 minutos y sabe a muy poco.