MARC LLORENTE
El dilatado aplauso augura el éxito de este montaje, un estreno en el coliseo alicantino que siempre es de agradecer. El interés estriba, sobre todo, no tanto en los pasajes de la obra como sí en las reflexiones que ésta desprende. La gran amistad entre dos hombres. La infelicidad en el matrimonio. El auténtico sentir amoroso, la desconfianza del marido y la tradicional idea del honor. No sólo esto, sino también la liberación femenina frente a los abusos de poder en la sociedad, el rencor y la violencia. Apuntes tragicómicos que Guillén de Castro escribió inspirándose en una narración cervantina que se incluye en «Don Quijote de la Mancha», además de vivir por separado. Y es que la impertinencia curiosa de «El curioso impertinente» consiste en que Anselmo pide a Lotario que corteje a su esposa para saber si Camila le es fiel. Así, el dramaturgo valenciano (1569-1631);, con el diseño de los personajes, una versificación ligera y el uso de su sobria técnica, se burla de las pasiones humanas partiendo de la prosa inmortal de don Miguel, a lo que contribuye notablemente la limpia versión de Yolanda Pallín que interpretan Daniel Albadalejo, Nuria Mencía y Fernando Cayo, el triángulo protagonista. Celos, adulterio y amistades traicionadas. La sensibilidad interpretativa de ella al lado de la vitalidad de ellos y de la entereza de toda la Compañía Nacional de Teatro Clásico dirigida, en esta ocasión, por Natalia Menéndez, quien alienta el juego teatral con emoción y alegría.
El violín de Ana Hernández y el violonchelo de Carlos Alberto Pérez ayudan a crear atmósfera en algunas escenas. Una escenografía giratoria ofrece tres espacios visuales, muy estilizadamente, enriquecidos por la diversidad de la iluminación y el vestuario de la época. La adaptación pretende acercar el texto y las situaciones, de la manera más eficiente posible, a toda clase de público. Descubrir a los clásicos, o redescubrirlos con un carácter vanguardista, es de valiosa importancia para el teatro y los espectadores. La validez de muchas de esas piezas admite amplias posibilidades de escenificación. Esta no deslumbra, pero el más que correcto resultado es un decisivo aval.