MILA TRENAS/EFE
En cuanto a tendencias, tampoco hubo novedades. Por lo visto hoy es difícil hablar de ellas. La tónica en moda cada vez más sigue caminos eclécticos, en los que cada mujer puede elegir lo que más le vaya con su personalidad y con su físico, acabando así con la tiranía de los creadores.
Otra de las reflexiones que se pueden hacer en este primer día de la cita madrileña con la moda es que hay que vender y los diseñadores así lo han dejado patente en unas colecciones muy comerciales, que podrían encontrarse en cualquier tienda especializada o gran almacén.
En este panorama, la nota más diferenciada la puso Agatha Ruiz de la Prada que, siempre ampliando los horizontes de su factoría, ha creado una colección para esquiar, más concretamente para hacer "snowboard". La paleta de esta diseñadora y sus motivos habituales, lucen en monos de esquí, plumas, botas, guantes e incluso en las tablas de esquiar. Tejidos tecnológicos en prendas que la diseñadora presenta en unas modelos, con orejas y cola de gato, abrigadas con jerséis de lana y algodón.
En su línea urbana, Aghata presenta una colección elegante, de rectos y limpios abrigos, con pliegues, volantes, tablones o lazos que recuerdan el siglo XVIII. Tampoco faltaron prendas, como el vestido de novia que cerró el desfile, inspiradas en las meninas.
Los desfiles de Francis Montesinos son siempre esperados. La puesta en escena, el color y la variación hacen que sean muy atractivos para el público. En esta ocasión, la expectación ha llegado al máximo ya que ver desfilar a Darek, el atractivo novio de Ana Obregón, despertó la curiosidad de muchos.
Ante el camerino de Montesinos, televisiones, radios y otros medios de comunicación intentaban ver y hablar con el polaco que ha estado correcto en su debut en la pasarela madrileña, en un desfile en el que también desfiló Marisa Jara, novia de Joaquín Cortés.
Luciendo su flamante Medalla de Oro a las Bellas Artes, que le fue concedida el pasado año y a la que ha dedicado un homenaje en sus creaciones, el valenciano reconoció que ha hecho una colección más seria de lo normal.
Con unos estampados en los que ha unido la música, la pintura, la escultura, ha introducido referencias moriscas que se convierten en eje central de estos estampados. Lujo, fiesta, volantes, chales, punto, son protagonistas de Montesinos, que amenizó su pase con el baile de Lola Greco.
Esta primera jornada de Cibeles se inicio con las propuestas de Mirian Ocariz que apostó por un invierno muy cálido, con prendas de punto, lana, terciopelo y napa, y por una mujer muy femenina vestida con prendas ajustadas, que se despegan a partir de la cintura.
Con un especial desarrollo de las mangas, que se expanden, recogen y envuelven o se ajustan con fruncidos en la manga dando un aspecto más infantil, Ocariz dio importancia a los volúmenes en las faldas, a veces tipo globo, muy cortas, que se despegan del cuerpo, en ocasiones gracias a otra falda interior.
Los años cuarenta han inspirado al gallego Antonio Pernas, que en una apuesta clara por el negro y las prendas amplias, ha hecho un guiño a sus orígenes minimalistas. "Arts and crafts", nombre con el que ha denominado su colección, es un acercamiento a la época, en la que reina una ambigüedad marcada por la II Guerra Mundial.
Tanto en la colección masculina como en la femenina el gallego ha creado chaquetas pensadas para combinar con cualquier prenda, que, en un estilo muy formal, recuerdan a las utilizadas por los universitarios americanos.
La elegancia llegó de mano de Lemoniez quien, siempre exquisito, vistió a una mujer clásica con una colección que busca referencias que le sitúan más en época de los grandes modistas de la alta costura.
Así se pudo ver en propuestas en las que ha apostado plenamente por los tejidos, muy ricos, con brocados, relieves, acolchados y con destellos brillantes. Tejidos que fluyen por el cuerpo de la mujer, y es ella la que da el volumen a unas prendas que al moverse insinúan el cuerpo femenino.
Seguidora de Angel Schlesser, la Infanta Elena acudió a presenciar el desfile del creador cántabro en el que también se pudo ver al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, acompañado de su mujer y de Ana Botella.
Para los próximos otoño e invierto, este diseñador propone una sencillez elaborada con referencias a los años ochenta. Práctica ausencia del color en una colección basada en el tratamiento de texturas y volúmenes, que consigue con frunces, pliegues, drapeados, asimetrías y formas globo que moldean y estructuran pequeños vestidos, túnicas o abrigos cortos.