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a provincia se ha convertido en un punto obligado para miles de aves invernantes. Las salinas de Santa Pola, el cabo de San Antonio, el Peñón de Ifach, el Cabo de las Huertas... Alicante, de norte a sur, se ha convertido en nido de estos ejemplares. Y para tenerlos controlados, un grupo de ornitólogos se ha repartido por media provincia para analizarlos. Esta iniciativa se realiza desde hace unos años y sirve, según uno de sus precursores, José Santamaría, para «conocer un poco más las especies y saber cuáles pasan el invierno en nuestras aguas».
En el censo de esta edición, realizado el pasado mes de enero, se han detectado 20 especies de aves marinas pertenecientes a nueve familias. En total se observaron 19.086 aves. Santamaría ya aventuraba parte de los resultados antes de que se realizara el censo: «Como cabía esperar, las cifras más altas, tanto en número de especies como en individuos, corresponde al grupo de las gaviotas (Laridae);». En concreto fue la Gaviota Patiamarilla (Larus michahellis); la especie que más se vio, seguida por la Gaviota Reidora (Larus ridibundus);. No obstante, «ambas no son especies estrictamente invernantes», explicó el ornitólogo.
A continuación, según el estudio, le siguieron la Pardela Balear (Puffinus mauretanicus);, «una especie endémica de las Islas Baleares y catalogada como En Peligro Crítico» y el Cormorán grande (Phalacrocorax carbo);.
Procedimiento
En estos censos, el procedimiento a seguir es muy sencillo. Los observadores voluntarios se distribuyen a lo largo de la costa provistos de prismáticos y un catalejo, y se sitúan en cabos o lugares prominentes para poder visualizar durante dos horas todas las aves marinas que atraviesan su campo visual.
La actividad está coordinada por la página web «www.naturalicante.com» y SEO-Alicante (grupo local de la Sociedad Española de Ornitología);. Además han participado ornitólogos independientes.