EFE
Tras una crisis personal, la escritora, natural de Gotemburgo, emprendió en 1980 con "Evas bok" (El libro de Eva); una tardía pero exitosa carrera que se plasmó en ventas millonarias y en la traducción a 47 idiomas, incluido el castellano, de sus obras.
Entre ellas destacan "Simon och ekarna" (La historia de Simón);, "Älskade barn" (Querida hija); y "Anna, Hanna och Johanna" (Las hijas de Hanna);.
La última de sus 17 novelas, "Ondskans leende" (La sonrisa del mal);, fue publicada el año pasado.
En sus primeros libros, Fredriksson trató temas bíblicos, para luego pasar a las sagas familiares, sin olvidar cuestiones como la violencia contra las mujeres.
"Suecia ha perdido a una escritora querida por la gente, que con sus libros consiguió atrapar a los lectores de una forma única, algo que no sólo muchos suecos, sino también muchos extranjeros apreciaron", señaló en un comunicado el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt.
Su agente, Bengt Nordin, la definió como "una persona fantástica para escuchar y con la que hablar" y recordó la estrecha relación que mantuvo con sus lectores, de los que recibió innumerables cartas procedentes de todo el mundo.