EFE
Estos datos se desprenden del análisis descriptivo de la actividad trasplantadora en España, publicado en la última edición de la Revista Española de Cardiología (REC);.
El autor del artículo, el doctor Luis Almenar Bonet, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Fe, explica que este tipo de trasplantes están sujetos a cierta controversia "ya que el receptor está en peores condiciones clínicas, el donante puede no ser el idóneo y los tiempos de isquemia son más prolongados".
En el texto se indica que a lo largo de 2005 se realizaron en este país un total de 287 trasplantes cardíacos que, sumados a los que se han hecho desde el inicio de esta actividad, hace 21 años, ofrece un resultado de 4.967.
El paciente tipo que recibe un trasplante cardíaco corresponde a un "varón de 50 años de grupo sanguíneo A ó 0, con enfermedad coronaria no revascularizable o miocardiopatía dilatada idiopática", afirma Bonet.
Las dolencias que motivan el trasplante con más frecuencia son la cardiopatía isquémica y la miocardiopatía dilatada idiopática, que suponen conjuntamente el 72 por ciento de los casos, seguidas de las valvulopatías, que representan un 10 por ciento.
Este análisis pone de manifiesto que la causa de fallecimiento más frecuente durante la etapa precoz -primeros 30 días tras el trasplante- fue el fallo agudo del injerto, que supuso el 43 por ciento.
En relación a la mortalidad global, la causa más frecuente "fueron las infecciones (19 por ciento);, seguidas del fallo agudo de injerto (18%); y el combinado de enfermedad vascular del injerto y muerte súbita (17%);", señala el doctor.
En España existen 17 centros con actividad trasplantadora, cifra que se ha mantenido desde 2001, a pesar de que los expertos la consideran "excesiva".
Según el informe publicado en REC, no conviene incrementar el número de centros, debido a que "el beneficio de una menor distancia de desplazamiento de los pacientes no ofrece ventajas sobre el inconveniente de que los centros nuevos tarden mucho más tiempo en adquirir la experiencia necesaria para asegurar buenos resultados".
El análisis hace referencia al futuro del trasplante cardiopulmonar, todavía no consolidado en nuestro país. De hecho, precisa que descendió a dos el número de este tipo de intervenciones respecto a las siete realizadas en 2004.
La escasez de donantes, a pesar de que ha aumentado el límite de edad del donante; las dificultades técnicas; el alto consumo de órganos y un pronóstico peor que el del trasplante cardíaco y pulmonar motivan, en opinión Bonet, el futuro incierto de este tipo de intervención.