EFE
El clan mantenía bajo su control en un piso de la ciudad murciana de Balsapintada a las mujeres, "limitándoles su libertad de movimientos".
Una de las mujeres, que consiguió liberarse de la organización, fue secuestrada y violada por el líder del clan, dándose la circunstancia de que la víctima es hermana del presunto secuestrador y violador.
La operación policial, denominada "Castillo", se desarrolló en dos fases, siendo detenidos los hermanos Vergil G., líder del grupo, de 31 años; Marian G., de 27, y Bianca Elena G., de 31, así como los españoles Antonio S.P., de 52 años, y Francisco C.M., de 29, suegro y yerno, respectivamente, presuntos responsables del club de alterne donde las inmigrantes eran coaccionadas para ejercer la prostitución.
En la segunda fase de la operación fueron detenidos Antonio S.P., y su yerno Francisco C.M., que ya lo habían sido también en 2003 por hechos de esta misma naturaleza, y que eran los relaciones públicas del club.
A todos ellos se les imputa un delito relativo a la prostitución, contra los derechos de los trabajadores y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros en España, y a los dos hermanos Vergel y Marian también los delitos de detención ilegal y agresión sexual.
El clan familiar se dedicaba a reclutar mujeres de su misma nacionalidad, a las que proponían venir a España para trabajar en el ramo de hostelería, para una vez en España, introducirlas en la prostitución.
Para garantizar su control, las tenían retenidas en un piso de la localidad murciana de Balsapintada, con restricción de movimientos, y desde el cual eran trasladadas al club Escorpión de la citada población, donde eran coaccionadas para ejercer la prostitución.
Seis mujeres que se encontraban en dicha situación consiguieron eludir el control, y huyeron de la ciudad, refugiándose cuatro de ellas en un piso de Elche (Alicante);.
Localizadas en este nuevo piso, los hermanos Vergil y Marian se desplazaron a Elche, secuestrando a una de ellas, a la que introdujeron, a base de golpes, en el coche Mercedes que conducían.
Una vez consumado el secuestro, Vergel llamó con su móvil a su esposa, hermana de la secuestrada, para que escuchara en directo cómo la golpeaba y la violaba.
Tras estas detenciones la joven secuestrada fue localizada por los agentes de la UCRIF en Alcantarilla, donde había sido liberada por sus secuestradores, al conocer que eran buscados por la Policía Nacional.
En el momento de la intervención policial se encontraban en el interior del club de Balsapintada 34 mujeres, de las que 16 son de nacionalidad rumana, 6 brasileñas, 9 paraguayas, una checa, una rusa y una española.
De todas ellas, cuatro brasileñas y una paraguaya se encontraban en situación irregular en España, siéndoles incoados expedientes de expulsión.