AGENCIAS
Carlos Domenech considera sus diez años de trabajo como guitarrista y apoyo vocal de Rosana como "una década de aprendizaje" para su verdadera meta: el álbum "Como aire", un debut "sin prisas" como artista en solitario producido por Lunas Rotas, la compañía de la cantante canaria.
Domenech reconoce, en una entrevista con Efe, que las ambiciones de este disco -grabado entre Madrid y Florencia- "son chiquititas", pero que en un álbum con "posibilidades inferiores, se puede percibir mejor el cariño con el que se ha hecho".
Así, en este trabajo, que editó en julio, prosigue, en temas como "Un día más" o "Donde ya no cabe más", una línea musical cálida y melódica que emparenta con Rosana, que compone dos temas del álbum.
Sin embargo, Domenech, que nació en 1970, explica que la influencia de Rosana ha hecho que en este salto profesional no notara cambio, dado "el buen rollo a la hora de grabar", lo que no niega que "Como aire" posea su impronta personal, debido a que está compuesto "inspirado por sentimientos en breves momentos, contradictorios pero aun así compatibles", explica.
"Como aire", título del disco y de una de sus canciones, ha sido producido por Gino Pavone, que también pertenecía a la banda habitual de Rosana, y al que le unió que su "evolución musical seguía las mismas guías" que la suya propia-
La vinculación de Domenech con Rosana data de 1996, cuando Carlos, aunque llegó con veintiséis años a Madrid para estudiar Arte Dramático, llamó -tras desconfiar y pensar que era un "sacaperras"- al teléfono de un anuncio para formar un grupo musical.
Al otro lado de la línea, Rosana, desde el primer momento, le "propuso participar de manera muy activa" en el proyecto musical, que daría como resultado más de un millón de copias vendidas del álbum debut, "Lunas Rotas", y otros títulos como "Luna Nueva".
Sin embargo, a pesar de su presencia en la compañía, los coros y algunas letras, Carlos Domenech agradece a la cantante de "El talismán" el haberle dado "carta blanca" para este debut, del que ha controlado personalmente "hasta la foto de la portada", explica.
Ahora, pese a estar acostumbrado a llenar estadios y a realizar giras por Europa y Latinoamérica, Domenech reconoce tiene cierto pánico por la promoción" y por la responsabilidad de afrontar recitales en los que, aunque minoritarios, él es cabeza de cartel.
Para estos conciertos, como el que ofrecerá el 1 de febrero en la Sala Clan de Madrid, tendrá que "tirar de la vocación de actor, que para algo tendrá que servir", bromea.