C. MARTÍNEZ
Trabajar con Vicente es como estar en un ring de lucha libre en el que discutimos, nos peleamos hasta la saciedad y el resultado final de todo esto es un traje a medida con tanta precisión que es fantástico». Luis Ivars asegura sentirse exhausto después de «un desgaste físico e intelectual increible» para realizar y montar la banda sonora de «El dios de madera», cinta con la que el ilicitano Molina Foix vuelve al cine. Y es que el realizador ha querido que el músico personalice hasta el timbre de las puertas y los sonidos de los móviles.
El pasado viernes ambos terminaron el proceso de mezcla, después se realizó un pase para productores y remate final. «Empecé a trabajar a mediados de noviembre y desde el 12 de diciembre que recibí la película no he parado hasta ahora».
Ivars, que ya puso música a la anterior cinta del realizador, «Sagitario», y a una obra de teatro suya, «Bodas de plata», ha compuesto treinta temas para la película. «Ha sido un proceso fascinante porque hay cuato protagonistas, uno de ellos marroquí y otro senegalés, y he planteado que cada personaje tenga una música. Eso me ha llevado a investigar en músicas de esos países». Por eso visitó Essaouira y se empapó de los ritmos de diferentes músicos de la zona. Hasta incorporó una canción del grupo Ganga Fusion a la película. También de Senegal contó con la participación de Sico Banna Africa. Y para la música «occidental» Óscar Navarro realizó las orquestaciones, que se grabaron en Madrid y Alicante.
Con esas notas, «la banda sonora es una mezcla de músicas orquestales y electroacústicas; he querido expresar sensaciones con diferentes procesos sonoros. Por ejemplo, compuse una pieza a partir del ruido del chorro del agua de un lavabo, cuando la actriz Marisa Paredes se pone ansiosa en una escena».