C. M.
¿Cómo llegó "Tachaaan" a la lista de los premios Goya?
Es un trayecto de nuestro productor, Nicolás Matji, que se dedicó a moverlo por el circuito de festivales de España. Y es él quien lo ha conseguido. La posibilidad de estar entre los cuatro finalistas... ahí estaba. Pero este año el nivel es muy alto. Competimos con "La dama y la muerte", de la productora de Antonio Banderas, que también opta al Oscar, y creemos que se llevará el gato al agua.
- ¿Cuál es el secreto para que un corto de animación triunfe, la técnica o la historia?
Que sea divertido, que sea triste o que sea emocionante. No es solo la técnica, aunque es muy importante porque hasta ahora parecía que los personajes no eran capaces de reflejar emociones humanas. Ahora sí. Nosotros intentamos que fuera divertido, que entretenga al público.
- ¿Por qué un licenciado en Bellas Artes se decanta por el cine de animación?
Pues porque me gusta el cine aunque vengo del papel. Yo no me lo planteé. Estaba haciendo un máster de animación en Barcelona y mis otros dos compañeros me buscaron. Les hacía falta una persona de mis características y me ficharon. Ellos ya tenían la historia, el guión. Lo que yo he hecho es iluminación y composición, básicamente el trabajo de darle color y apariencia a lo que se ve. Ha sido un trabajo muy artístico. Tardamos 17 meses en rodarlo entero, aunque yo estuve creo que 8 meses... perdí la noción del tiempo.
- ¿Después de esta experiencia tan positiva va a continuar?
Queremos hacer más cosas pero necesitamos como mínimo trabajar tres o cuatro años y ahorrar para poder dedicarlo a algo por lo que no te van a pagar. Otra opción es que haya inversores... Pero jamás nos hemos planteado sacarle dinero, eso sería de ilusos, lo hemos hecho por amor al arte. Pero realmente si ganas algún festival servirá al menos para cubrir los gastos.
- ¿Cree que está de moda el género de animación?
Diría más bien que lo que está en auge es el mundo de 3D. Desde luego la evolución de las técnicas de creación digital ha avanzado mucho. La digitalización del arte en general democratiza el acceso a la expresión artística. Y en el cine ha pasado lo mismo.