CRISTINA MARTÍNEZ
Convencido de que todo congreso que sirva para reivindicar la figura del cineasta valenciano siempre es bienvenido, Julio Pérez Perucha fue el encargado de ofrecer ayer la conferencia inaugural del Congreso-Homenaje "Berlanga vive en Alicante", en el Centro de Estudios de Ciudad de la Luz.
El presidente de la Asociación Española de Historiadores del Cine, destacó de Luis García Berlanta (Valencia, 1921) el hecho de que "en un momento muy importante hace un cruce muy creativo entre tradición y modernidad, en cuanto a estética y también en cuanto a contenidos, incluso en la producción, porque siempre convencía a los productores para hacer sus películas".
El tema de Berlanga y la censura ha sido siempre recurrente al analizar su trayectoria, "pero quedarse ahí es ofrecer una visión demasiado restringida". En su opinión, consiguió sortear la censura "porque se peleaba continuamente con ella, lo cual no impidió que durante unos años tuviera parones en su trabajo porque le echaban para atrás guiones". No obstante, "la censura no era un ente homogéneo y aceptar o rechazar una película dependía también de los productores".
Aún sí, reconoce que "casi todas sus películas son estrictamente inaceptables para la política de su época, son una panorámica virulenta de la sociedad, algo que no gustaba a la censura, por eso había cortes... pero el caso es que iban saliendo".
Además, incide en que casi todas sus películas son coproducciones con otros países "por eso se iban haciendo" y también "porque hacía un cine muy europeo, el que en esa época se rodaba en otros países de Europa".
Julio Pérez, profesor del Máster en Documental Creativo de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de varios libros sobre cine, considera que "Bienvenido Mr. Marshall" se ha reconocido como una de sus mejores películas y "se lo merece, porque supuso un corte con el cine anterior y en ella confluyen muchas cosas; es un crisol de actores, géneros, tendencias políticas y tradiciones culturales, es una película extraordinaria. Bien es cierto que todo el bombo que se le ha dado debería dársele también a otras de sus producciones".
Sobre el éxito de esta cinta en el momento de su estreno, "también parece que triunfó, porque estuvo más de cuarenta días en cartelera y eso era anormal en esa época. A partir del 65 se establece el control de taquilla, pero antes no se sabía nada, no hay datos, así que no se puede hilar fino".
Si tiene que elegir, Perucha se queda con "La muerte y el leñador", un episodio de 22 minutos que forma parte de la película "Las cuatro verdades", de 1963, y con "París Tombuctú", la última, "que es extraordinaria y refleja hasta qué punto de desaliento ha llegado Berlanga, porque no le gusta el país en el que está".
Si de algo debe servir este congreso, asegura, es "no tanto para encontrar nuevos aspectos de su producción, como para poner al día los ya estudiados con el objetivo de que su trabajo siga siendo socialmente operativo".