Antonio Dopazo
Título original: “Miss Pettigrew lives for a day”. Nacionalidad: Británico-USA. Producción: Kudos Pictures-Keylight Entertainment, para Focus Features. 2007. Director: Bharat Nalluri. Guión: David Magee y Simon Beaufoy, basado en la novela de Winifred Jackson. Fotografía: John de Borman. Música: Paul Englishby. Intérpretes: Frances McDormand, Amy Adams, Lee Pace, Ciaran Hinds, Shirley Henderson, Mark Strong, Stephanie Cole, Sarah Kants, Christina Cole, Tom Payne, Clare Clifford. 92 minutos.
Es, con mucho, la mejor película del director norteamericano de origen indio Bharat Nalluri, que no ha defraudado la confianza depositada en él por unos productores que han cuidado con celo la ambientación, el reparto y la música. El resto, si no fuera suficiente, lo ponía una novela de la escritora inglesa Winifred Watson publicada en 1938 y adaptada con considerable tacto. Con una Frances McDormand magnífica, como es habitual en ella, esta crónica de un día decisivo en la vida de una mujer en situación desesperada, la asistenta Miss Pettigrew, adquiere el necesario impulso para fomentar sonrisas y romance, merced a unos diàlogos cargados de una sutil picaresca. Si algo demuestra la película, que transcurre a lo largo de un único día, es que en 24 horas puede cambiar radicalmente una existencia que no atravesaba, precisamente, momentos prometedores. Mis Pettigrew, que no tiene familia, ha perdido su empleo en el Londres de los días previos al estallido de la segunda guerra mundial y su situación es tan desesperada que se ve obligada a actuar como una indigente. Decidida, sin embargo, a encontrar un empleo, se hará con él no con métodos muy legales, pero lo cierto es que se convierte, subitamente, en la criada de una actriz norteamericana, la joven, atractiva y un tanto caprichosa Delysia Lafosse, que está deshojando la margarita tanto respecto a su futuro profesional como al sentimental, con tres hombres que aspiran a su corazón y sobre los que tendrá que decidirse. El caso es que esta circunstancia catapulta a Pettigrew a las altas esferas de la sociedad, en los ámbitos del mundo del espectáculo, erigiéndose en asesora decisiva del futuro de una actriz que no tiene las cosas claras. Y en ese viaje, además, ella también encontrará un compañero que le alegra el paisaje. Con una espléndida banda sonora, integrada por piezas y melodías de finales de los treinta y, sobre todo, con la buena labor de la McDormand y de Amy Adams, nominada al Oscar por “Junebug”, respaldadas por nombres muy eficaces, se completa un panorama harto positivo.