Antonio Dopazo
Nacionalidad: USA. Producción: Walt Disney Animation Studios. 2008. Dirección: Chris Williams y Byron Howard. Guión: Chris Williams y Dan Fogelman. Director iluminación: Adolph Lusinsky. Música: John Powell. Dirección artística: Paul Felix. Largometraje de animación. 95 minutos.
Concebida y producida por el responsable de los estudios Pixar, John Lasseter, en su primer trabajo al frente del departamento creativo de Disney, su concepción técnica, el diseño de personajes y de las secuencias de acción revela esa calidad y esa perfección que es patrimonio de estos estudios. Rodada en el sistema de tres dimensiones, que incrementa su espectacularidad si se disfruta en su copia digital, esta es una historia sobre la amistad y sobre el súbito “despertar” a la realidad de un perro que ha vivido en un universo de ficción, el que experimentaba a diario en los platós de Hollywood. Diseñado con los resortes necesarios para calar profundamente entre los espectadores, sobre todo los menudos, sus desventuras tiene un innegable calado emotivo. Este perro de cine, estrella indiscutible de una serie de televisión muy popular, Bolt, piensa que la vida es como una película de acción en la que él dispone de superpoderes que le permiten acabar con cualquier villano que se cruce en su camino. Hasta que llega el día en que, por una serie de circunstancias que le llevan a buscar a su dueña fuera de su ámbito natural, se ve en la calle como un chucho normal y enfrentándose al mundo real. En esa peligrosa y desconcertante aventura se topará con los más diversos e insólitos personajes, incluyendo a tras deliciosas palomas con acento argentino, aunque solo dos entrarán a formar parte de su íntima galería de amigos, el gato Mittens y el hamster Rhino. Ambos tratarán de despertarle a la cruda realidad, a la evidencia de que es un ser normal y corriente, y de ayudarle en la complicada misión con la que intenta reunirse de nuevo con su dueña, la encantadora Penny. Una meta tan complicada que se debe abrir paso, finalmente, entre peligros más extremos que los que vive en sus rodajes.