EFE
Según aseguran los demandantes, estas ciudades vierten al mar agua portadora de bacterias y toxinas que perjudican a los seres marinos y pueden causar enfermedades en los bañistas.
"Los datos muestran agentes contaminantes, desde cianuro, aluminio, hasta bacteria fecal a niveles prohibidos por la ley," afirmó David Beckman, director del Proyecto de Calidad de Aguas Costeras de NRDC.
Beckman instó a las autoridades de ambos condados a emplear un tratamiento eficaz para limpiar el agua.
En el pasado, las cortes exigieron a los gobiernos locales que tomaran medidas para reducir los derrames de agua urbana, que supone la fuente principal de la contaminación del agua en las costas.
El NRDC y Santa Mónica Baykeeper aspiran además a que se cumpla la regla de "no derrame" para proteger el territorio costero de las aguas del norte del condado de Los Ángeles, que recoge la Ley de Agua Limpia de la Junta de Control de Calidad de las Aguas Regionales en 2001.
"La Bahía de Santa Mónica es uno de los estuarios costeros mas extraordinarios en el oeste de Norteamérica. Y es hora de que el Condado, la agencia más responsable de su protección, actúe como si fuese un recurso que merece tal protección," señaló Tom Ford, director ejecutivo de Santa Monica Baykeeper.
Por su parte, desde el condado de Los Ángeles se afirma que el programa desarrollado hace una década por las autoridades superó los controles de calidad de agua exigidos para evitar los vertidos contaminantes.
"Estamos comprometidos en mantener nuestras vías de agua seguras y proteger la salud", declaró Mark Pestrella, asistente de la dirección del Departamento de Obras Públicas del Condado.