EFE
El también catedrático de Análisis Geográfico de la UJI ha presentado, junto al director general para el Cambio Climático de la Generalitat, Jorge Lamparero, y el director de la Fundación Agua y Progreso, José Alberto Comos, el avance de un estudio realizado sobre los efectos del cambio climático en ambas cuencas.
Este estudio tiene sus antecedentes en diferentes proyectos de investigación que ha dirigido Quereda desde los años 60, y actualmente aborda las diferentes tendencias que el calentamiento global produce en el Júcar y el Segura.
Analizados los diferentes observatorios, Quereda ha indicado que se encuentran diferencias de temperaturas medias desde la segunda mitad del siglo XX y el siglo XIX, donde se producirían entre 0,3 y 0,5 grados de diferencia entre Murcia y Alicante, y de 1,12 a 1,18 grados de aumento medio entre Castellón y Valencia.
Para este estudio se han colocado redes de observatorios en espacios más naturales para "confirmar si el aumento de esta tendencia de temperaturas se produce también en estas zonas y no sólo donde el aire pueda estar más contaminado", como en las ciudades.
Según Quereda, la magnitud del cambio climático "puede reducir los recursos hídricos en un 20 por ciento", por lo que ha planteado la necesidad de que, con este análisis, se "afinen todas las tendencias posibles que se puedan producir" ante un "calentamiento global que se prevé irrefutable".
Después de "muchísimas horas de debate, no hay nada fuera de control", ha añadido para reivindicar que es "ahora cuando toca hacer los deberes" y que "cuantas más acciones se hagan, ante la hipótesis de que un calentamiento moderado produzca una reducción de los recursos hídricos, mejor".
Para ello, ha alertado a los poderes públicos de que "lo importante" es proyectar todo conocimiento posible para adaptar las políticas ante el cambio climático, "porque si las temperaturas mantienen el aumento de un grado, asistiríamos a una reducción notable de los recursos hídricos".
Las causas que ha precisado Quereda ante esa posible reducción de los recursos en las cuencas del Júcar y del Segura se basan en que ante cualquier calentamiento, aunque sea reducido, la generación de borrascas se desplaza de altitud y éstas se hacen cada vez "más esporádicas".
A esta reducción de borrascas se une la intensificación del ciclo hidrológico, lo que provoca que el ambiente sea más caluroso y la evaporación física aumente notablemente.
En cuanto a las desalinizadoras como medios para suplir la carencia de recursos hídricos, ha defendido su papel "único" en "ecosistemas aislados" y "complementario en otros", pero se ha mostrado partidario de que "cuantas menos máquinas pongamos en los ecosistemas, mejor".
"No me planteo un Mediterráneo que tenga a la desalinización como única fuente para producir recursos hídricos; la idea me aterroriza", según Quereda, para quien la interconexión de cuencas "sería una de las principales soluciones" para paliar el déficit que sufren determinadas regiones.