EFE
La medida, adoptada en un consejo de ministros de Justicia e Interior de la UE, obligará a las compañías aéreas a sumarse a los esfuerzos de otros sectores contra el calentamiento global.
Todos los países votaron a favor de la propuesta de directiva para incluir a las aerolíneas en el citado comercio, salvo Chipre, que se abstuvo.
El objetivo es que las emisiones de gases de efecto invernadero de la aviación, que son las que más rápido crecen en comparación con otros sectores, no perjudiquen los esfuerzos de recorte.
El comercio de emisiones en el que entrarán las aerolíneas es un sistema puesto en marcha en 2005 por el que se conceden anualmente un número determinado de permisos de emisión a las instalaciones industriales y del sector energético.
Los titulares de Justicia, reunidos en Luxemburgo, ratificaron así el acuerdo político que habían alcanzado en junio con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea.
La decisión afecta a todos los vuelos de los países que ofrecen servicios desde la UE y dentro de la misma.
Según un estudio de impacto de la Comisión Europea, si las aerolíneas repercuten íntegramente los costes de este sistema en los clientes, de aquí a 2020 el precio de un billete de avión de ida y vuelta podría aumentar entre 4,6 y 39,6 euros, dependiendo de la longitud del trayecto.
Las asociaciones de aerolíneas europeas han denunciado repetidamente el sistema, que, según señalan, les costará alrededor de 4.000 millones de euros anuales entre 2011 y 2022, y creará una importante desventaja competitiva respecto a las empresas de fuera de la UE.