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Así, esta nueva región descubierta en el Sol posee dos características, alta latitud y polaridad invertida, lo que determinan su pertenencia al nuevo ciclo solar. Los ciclos solares nuevos siempre comienzan con la aparición de una mancha solar con polaridad invertida y de alta latitud.
En este sentido, polaridad invertida significa que la mancha solar en cuestión tiene una polaridad magnética opuesta a la de las manchas solares del ciclo previo (en este caso, el 23), y 'alta latitud' se refiere a la posición de la mancha en la malla de latitud y longitud del globo del Sol.
De este modo, las manchas solares del ciclo anterior se congregan cerca del ecuador solar, y las del nuevo ciclo, en cambio, aparecen a una altura mayor, en latitudes de 25 a 30 grados. El ciclo solar previo, el número 23, tuvo su máximo de intensidad entre el 2000 y el 2002, con muchas furiosas tormentas solares. Ese ciclo decayó y el número 24 comenzó el pasado enero de 2008.
Los expertos esperan tras esta nueva aparición que la actividad solar se reactive y las manchas solares se multipliquen con el paso del tiempo.
Una mancha solar es una región del Sol con una temperatura más baja que sus alrededores, y con una intensa actividad magnética. Una mancha solar típica consiste en una región central oscura, llamada 'umbra', rodeada por una 'penumbra' más clara. Una sola mancha puede llegar a medir hasta 12.000 kilómetros (casi tan grande como el diámetro de la Tierra), pero un grupo de manchas puede alcanzar 120.000 kilómetros de extensión e incluso algunas veces más.
La actividad solar aumenta y disminuye en ciclos o períodos de 11 años. Recientemente, se experimentó la época de disminución de dicha actividad, que se caracteriza por muy pocas llamaradas, manchas o actividad de cualquier tipo.