EUROPA PRESS
La levadura TG-CSIC fue patentada por la bodega Terras Gauda y la institución científica y se utilizará en su producción (entre 300.000 y 900.000 litros de vino), después de un desarrollo de la Misión Biológica de Galicia (CSIC Pontevedra) y del Instituto de Fermentaciones Industriales (CSIC, Madrid), que ha estado dirigido durante cuatro años por Carmen Martínez y Alfonso V. Carrascosa.
Según informó el CSIC en un comunicado, el estudio se basó en experimentos de fermentación controlada, catas ciegas y análisis instrumental de aromas. Así, Carrascosa explicó que con este trabajo se ha conseguido una levadura no manipulada genéticamente "que equilibra las características sensoriales de los albariños exaltando los aspectos aromáticos directamente dependientes de la actividad microbiana".
Las levaduras son esenciales en el proceso de fermentación del vino, al encargarse de convertir los azúcares del mosto en alcohol en forma de etanol y de aportar características como sabor o un aroma característico.
Asimismo está presente de forma natural en la uva, por lo que su calidad y cantidad depende de cada cosecha. Utilizando este método, es decir, una levadura propia cultivada de forma independiente, se mantiene la calidad y el aroma del vino en todas las cosechas independientemente de los factores climatológicos.
La colaboración entre el CSIC y Terras Gauda se inició en 2002, sobre todo para estudios sobre el albariño, la principal variedad de la bodega. En una primera fase, investigadores de la Misión Biológica de Galicia colaboraron en la selección de clones de albariño más apropiados para asegurar la calidad del vino. La producción industrial de esta levadura estará a cargo de Biópolis SA, una empresa de biotecnología participada mayoritariamente por el CSIC.