EFE
Se trata del objetivo más ambicioso entre los marcados por los científicos de Naciones Unidas, ha asegurado hoy el secretario general de la CSI, Guy Rider, antes de clausurar de la Conferencia Sindical Internacional sobre "El cambio Climático y su repercusión en los trabajadores", que ha concluido con la aprobación de la "Declaración de Zaragoza", que plantea reducir las emisiones entre un 20 y un 40 por ciento hasta el 2020.
Esta reunión ha sido organizada en Zaragoza con motivo de la Expo Internacional 2008, que se clausura mañana y que tiene como lema "Agua y desarrollo sostenible", por la CSI, la Confederación Europea de Sindicatos (CES), UGT y CCOO.
La CSI representa a 168 millones de trabajadores de 155 países y territorios y cuenta con 311 organizaciones sindicales afiliadas, mientras que la CSE está formada por las Confederaciones Sindicales Nacionales de 36 países europeos y cuenta con 60 millones de afiliados.
Rider ha afirmado que el sindicalismo quiere situarse a la cabeza en la defensa del medio ambiente y en la lucha contra el cambio climático, y para ello la CSI ha hecho suyo el objetivo más ambicioso entre los propuestos por la comunidad científica para la reducción de las emisiones de CO2.
A largo plazo, la CSI apuesta por reducir las emisiones en un 85 por ciento en el año 2050 respecto a los niveles de 1990, algo que ven posible con la ayuda de las nuevas tecnologías y la "descarbonización" del sistema productivo.
Las organizaciones participantes en esta Conferencia, que ha durado tres días, han aprobado la "Declaración de Zaragoza", un documento en el que el sindicalismo marca el objetivo de reducir las emisiones entre un 25 y un 40 por ciento en 2020 respecto a los niveles de 1990 para los países industrializados, y apuesta por las limitaciones o las reducciones voluntarias para los emergentes.
Las organizaciones sindicales advierten de que "los gobiernos de todos los países deben poner en marcha con urgencia planes y medidas para disminuir el consumo de energía y usar fuentes más limpias y renovables, así como mejorar la eficiencia energética".
Para lograr esta meta, los sindicatos también se comprometen a impulsar medidas de este tipo en los lugares de trabajo y en el transporte de los trabajadores a sus centros.
El documento remarca que los países industrializados deben apostar por medidas de protección social y formación, denominadas de "transición justa", para evitar los efectos sociales adversos sobre los trabajadores de los sectores afectados por las medidas de reducción de emisiones.
Rider ha indicado que este tipo de medidas deben adoptarse mediante el diálogo social entre el Gobierno, las patronales y los sindicatos, un modelo en el que ha dicho que España es un "ejemplo".
El dirigente sindical ha recordado que los economistas y científicos advierten de que retrasar las medidas contra el cambio climático producirá un enorme sobrecoste en el futuro, a la vez que ha indicado que este reto también puede convertirse en una oportunidad para crear empleo estable y de calidad.
Por su parte, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, ha insistido en la necesidad de introducir cambios hacia un modelo productivo que no esté asentado en la "sobreexplotación" del medio natural y el trabajo.
El secretario general de CCOO, José María Fidalgo, ha advertido de que el desarrollo sostenible no debe serlo sólo para la economía, sino también para la sociedad y la naturaleza, de la que ha advertido que "nos castigará si la seguimos castigando".