EFE
Esta investigación, publicada en el "Journal of Agricultural and Food Chemistry", supone que el pan blanco de molde hecho sin conservantes pase a durar sin que aparezca moho un mínimo de diez días, siete más que antes, ha explicado a EFE Cristina Nerín, una de las investigadoras españolas implicadas en este proyecto.
Nerín, Ángel Rodríguez y Ramón Batlle, quienes han escogido el pan blanco de molde por la gran aceptación que tiene entre los consumidores, han podido demostrar científicamente cómo, si se incluye este aceite esencial en el envoltorio de papel del pan, se alarga la vida de este producto.
Tras señalar que la conservación y la seguridad de los alimentos debe ser una prioridad, Nerín ha detallado que, hasta ahora, para proteger los alimentos se han añadido sustancias protectoras químicas como antioxidantes y estabilizantes directamente al alimento.
Si dichas sustancias pueden ejercer su función protectora desde el envase, "podríamos comer más sano y además proteger el alimento durante más tiempo", a juicio de Nerín.
"Hace ya años se nos ocurrió incorporarlos en el envase -de plástico- porque no se come y hacerlo de manera que seamos capaces de proteger el producto envasado pero sin necesidad de comer los conservantes", ha remachado Nerín, quien ha afirmado que el trabajado desarrollado desde Zaragoza se centra ahora en el papel.
En este sentido, Nerín ha recordado "la absoluta inundación de plásticos" que existe y ha opinado que "la conciencia ambiental aconseja el pensar en algo -en un envoltorio- biodegradable".
El artículo publicado en la revista "Journal of Agricultural and Food Chemistry" lo que demuestra es la "inhibición total de los mohos" que se consigue gracias al aceite esencial de la canela.
Para ello, ha detallado Nerín, se han utilizado como agentes protectores del pan aceites esenciales de extractos naturales que, además, están calificados y aceptados como aditivos alimentarios, como el clavo, la canela y el orégano.
"En lugar de añadirlo directamente al alimento, lo que hemos hecho es incorporarlo, con la tecnología adecuada, en el papel" que servirá de envoltorio, ha señalado Nerín, quien ha informado de que se trata de un papel que contiene parafina activa, que se incorpora en el papel a través de una formulación específica desarrollada conjuntamente con la empresa REPSOL-RYLESA-Especialidades, y patentada a nivel mundial.
La parafina activa es un tipo de cera con la que se recubre el papel, por ejemplo, que se usa para envolver la carne comprada al corte, el queso y la charcutería, y uno de sus objetivos es la impermeabilidad.
Nerín ha afirmado que de todos los aceites esenciales que han probado, el que mejor resultado ha dado es el de canela, por sus propiedades antifúngicas, antimicrobianas y antioxidantes.
Además del pan blanco -se podría aplicar también para envolver el pan negro-, los mismos investigadores han optimizado ya el envase para fruta fresca, con un incremento considerable del tiempo de vida útil de la fruta.
En este contexto, ha indicado que ella y sus colegas de la Universidad de Zaragoza han sido quienes han realizado la investigación de laboratorio y la empresa Repsol-Rylesa quien lo está produciendo a escala industrial, al fabricar la parafina activa necesaria para el envoltorio de papel.
El sistema además proporciona una gran versatilidad y permite producir el envase de papel activo más adecuado a cada aplicación.
"Ya se puede comercializar la parafina activa para tratar el papel; tiene que ser la industria alimentaria la que diga yo quiero este papel activo para proteger el producto", según Nerín, quien ha insistido en que "hay que optimizar el papel a cada producto".