EFE
Los autores de este trabajo realizado por un equipo del Instituto de Neurociencias (centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel Hernández), que es portada en la revista "Neuron", han descubierto que la expresión de un solo factor de transcripción cambia el destino de las neuronas.
La migración neuronal permite que las neuronas se trasladen de su lugar de nacimiento a su localización final en el cerebro, recuerdan los responsables de esta investigación, coordinada por Óscar Marín, del CSIC, y liderada por la estudiante de doctorado Sandrina Nóbrega-Pereira.
Las neuronas nacen en lugares diferentes de aquellos en los que van a residir en el cerebro adulto, por lo que tienen que migrar hasta su posición definitiva durante el desarrollo embrionario; este proceso es especialmente delicado en el telencéfalo, la región más compleja del cerebro de los mamíferos.
La migración neuronal durante el desarrollo embrionario es un proceso muy complejo, aunque los científicos cada vez conocen más sobre las señales que guían a las neuronas en su viaje.
Una serie de "señales químicas a modo de señales de tráfico", según Marín, "informan a los diferentes grupos de neuronas acerca de las rutas que deben seguir, cuándo deben desviarse o cuándo detenerse".
Las neuronas interpretan estas señales gracias a receptores específicos, que permiten a cada grupo de neuronas "leer" algunas señales y no otras, lo que permite que diferentes tipos de neuronas se dirijan a sitios distintos y empiecen a formar conexiones con otras neuronas en su lugar de destino.
Hasta ahora no se conocía la razón por la que un grupo de neuronas era capaz de interpretar unas señales y no otras.
Los resultados de esta investigación ponen de manifiesto que determinados factores de transcripción son esenciales para establecer el repertorio de receptores de guía que expresa una población de neuronas en migración, lo que determina que dichas neuronas alcancen adecuadamente su destino.
Los investigadores del CSIC estudiaron la migración de dos tipos de neuronas que tienen un origen común -la eminencia ganglionar medial (MGE)-, pero destinos diferentes: el estriado y la corteza cerebral; descubrieron que ambos tipos de neuronas tenían mucho en común, pero se diferenciaban por la expresión de un único factor de transcripción, Nkx2-1.