EFE
Sin aportar cifras exactas, el ministro adelantó las conclusiones de un informe que será divulgado la semana que viene, que mostrará que la tala ilegal del mayor bosque del planeta ha reducido su ritmo ascendente por dos meses consecutivos.
El pasado junio, la deforestación, causada principalmente por madereros, ganaderos y colonos, ascendió a 870 kilómetros cuadrados, 20 por ciento menos que los 1.096 kilómetros arrasados en mayo y 37 por ciento más reducida que la del mismo mes de un año antes.
Al anunciar esas cifras, el mes pasado, Minc rechazó los cálculos más catastrofistas que vaticinaban la destrucción de 15.000 kilómetros cuadrados de manto verde entre agosto de 2007 y julio de 2008, que supondrían un aumento del 36 por ciento con respecto al año anterior.
Las últimas previsiones oficiales anunciadas entonces, indicaron que la deforestación del llamado pulmón del planeta subirá este año cerca del 7 por ciento, hasta los 12.000 kilómetros cuadrados para este año.
El ministro atribuyó la reducción de la desforestación tanto al aumento de la vigilancia, como a los acuerdos alcanzados por el gobierno con los productores locales.
"En algunos casos, los acuerdos sectoriales que hemos hecho con la madera, con los mineros y con la soja, son más eficientes que la vigilancia", aseguró Minc.
El gobierno firmó este año sendos acuerdos con las empresas madereras y cárnicas que operan en la región amazónica, para prohibir la comercialización de productos obtenidos en zonas de bosque devastado, a cambio de ciertas ventajas, como el aumento de licitaciones y la aceleración de la concesión de licencias.
Desde hace varios años, rige un acuerdo similar con los productores de soja, que es uno de los cultivos que más crece en la frontera sur del bosque amazónico, sobre todo en el estado de Mato Grosso, gracias a la pujanza de los biocombustibles.